POBLACIÓN VULNERABLE, EN RIESGO SOCIAL, O DERECHAMENTE POBRES

Chile es un país particular, pues vivimos en un constante eufemismo[1] ya sea en las relaciones interpersonales o sociales. Como se podrá entender, en esta nación nadie dice nada directamente, por el contrario, todo lo trata de arreglar o suavizar para que el interlocutor no se sienta agredido o violentado, acción que busca evitar la discusión y el conflicto, ya que la pelea es de mal gusto.

 Gracias al eufemismo nacional, hoy el INE asegura que en nuestro país ya no existen los allegados o los asentamientos precarios, incluso nos están tratando de convencer de que en Chile no existen los pobres, ya que estos se han transformado en población vulnerable o en riesgo social. Los pobres, esos sujetos con la cara sucia, mocos colgando, la ropa ajada y sin zapatos, son una población extinta, ya que en la actualidad no los vemos, a no ser que nos los muestre alguna imagen de archivo de televisión, que recuerde algunas décadas del siglo pasado.

Esos mocosos con la cara sucia, mocos colgando, la ropa ajada y sin zapatos, son la imagen que tenemos internalizada de la pobreza, condición de miseria de la cual todos queremos escapar y alejarnos lo más posible, ya que es contagiosa o a lo menos desagradable. Pero aunque ustedes no lo crean, esta misma imagen nos genera el miedo a la pobreza, temor que está siendo utilizado como una herramienta de propaganda ideológica para generar un nuevo diccionario conceptual, que se hace carne en un nuevo lenguaje o “neo lengua”, algo similar fue descrito en el libro Orwell 1984.

La “Pobreza”, algunos la definen como un “sinónimo de necesidad, miseria y escasez, y se deriva del adjetivo “pobre”, y este a su vez del latín pauper, pauperēris, que significa ‘pobre’, ‘que produce poco’”. De esta forma, “se encuentra en estado de pobreza aquel que carece de los recursos necesarios básicos para el sustento y desarrollo de la vida. En términos socioeconómicos, la situación de pobreza suele determinarse a partir de la consideración de una serie de factores, principalmente el nivel de ingresos, que definen la posibilidad de cubrir necesidades elementales como la alimentación, la vivienda, el acceso a bienes y servicios, a la educación y a la salud. Una persona con todos estos aspectos satisfechos se ubicaría por encima de la línea de bienestar, es decir, fuera de situación de pobreza. A nivel internacional, los parámetros para la medición de la pobreza son establecidos por organismos como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, o el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)[2]”. Esta definición y caracterización, nos presenta a la pobreza como un estado de necesidad asociada a la escases de recursos, que explica la existencia de los “pobres” por el bajo nivel de producción que rinde su trabajo, lo que puede ser traducido en que las personas que se encuentran en esta situación son sujetos flojos o que no trabaja, por lo mismo este es pobre como consecuencia de una decisión consiente.

Una segunda definición economicista es que, “La pobreza es una situación social y económica caracterizada por una carencia marcada en la satisfacción de las necesidades básicas. Las circunstancias para especificar la calidad de vida y determinar si un grupo en particular se cataloga como empobrecido suelen ser el acceso a recursos como la educación, la vivienda, el agua potable, la asistencia médica, etc.; asimismo, suelen considerarse como importantes para efectuar esta clasificación las circunstancias laborales y el nivel de ingresos[3]”. Por lo menos esta definición postula que la pobreza no es necesariamente un fenómeno individual, ya que considera a un grupo de sujetos que pueden vivir en esta condición, asegurando que la pobreza es una situación social, vinculada a la calidad de vida, que permite o no el acceso a un conjunto de bienes considerados como necesarios para responder a la definición de calidad de vida.

Otros definen la pobreza como una cualidad[4], estableciendo que “Este adjetivo hace referencia a las personas que no tienen lo necesario para vivir dignamente, que son humildes o que son desdichadas. Por ejemplo: “Mi prima vive en la pobreza; tiene cuatro hijos y apenas puede alimentarlos”, “En este país la pobreza no deja de aumentar año a año”, “El padre de Roberto se ganó la lotería y pudo salir de la pobreza”. La pobreza, por lo tanto, es una forma de vida que aparece cuando las personas carecen de los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas. Esta condición se caracteriza por deficiencias en la alimentación, por la falta de acceso a la asistencia sanitaria y a la educación, y por no poseer una vivienda que reúna los requisitos básicos para desarrollarse correctamente[5]”. Esta definición implica un conjunto de juicios de valor interesantes, el primero de ellos es la concepción de dignidad, esto quiere decir que el vivir en esta condición es indigno, por lo tanto, se debe ser humilde y sin dicha, lo que no es más que ser un arrastrado e infeliz, lo que finalmente es una forma de vida que no nos permite desarrollarnos correctamente.

No ha sido nuestra intención ridiculizar las definiciones antes expuestas, pero es necesario reconocer los eufemismos y las visiones ideológicas implícitas en ellas, pero antes de continuar, requerimos integrar dos conceptos nuevos, que como el título de este artículo lo expone, son necesarios para comprender el fenómeno actual, básicamente porque estos se están utilizando como sinónimos de pobreza, cuales son: “población vulnerable y en riesgo social”. Lo primero que debemos aclarar es que el concepto vulnerable hace referencia específicamente a: débil, endeble, delicado, frágil, inerme, indefenso, desvalido, sinónimos que se vinculan a un objetos o persona o cosa, de forma particular e individual. Esta concepción, lo primero que hace es invisibilizar la condición de pobre, en el entendido que la pobreza no es un hecho particular o individual, todo lo contrario, es un hecho social como lo describen algunas de las definiciones antes expuestas. El concepto vulnerable, tampoco da cuenta de que, las personas en situación de pobreza, no han elegido vivir en dicha condición, todo lo contrario, ha sido una sociedad que conscientemente los ha sometido a dicho estado.

Por otro lado, está el eufemismo que utiliza el concepto “riesgo social” para referirse a las personas que se encuentran en estado de pobreza. Ahora bien, este concepto se “define como la probabilidad referida a un periodo de un año, que un accidente originado en un establecimiento ocasione un número de N o más víctimas mortales al mismo tiempo[6]”. Además “la noción se relaciona con la inminencia, la contigüidad o la cercanía de un daño potencial. El término, por lo tanto, está vinculado a la posibilidad de que se concrete un daño[7]”. Como nos podemos dar cuenta el concepto se refiere específicamente a peligro y no a pobreza.

 

Se puede observar que los eufemismos expresados en los conceptos de “población vulnerable y riesgo social”, no hacen referencia a la condición de pobreza y menos aún a sus causas. Lo interesante de su rápida instalación y el uso común de estas categorías sociales por parte de los diversos medios de comunicación de masas, profesionales de las ciencias sociales y de la población en general, se puede explicar por la imagen del mocoso de cara sucia, ropa ajada y sin zapatos, sentado en el barrial de una población callampa o campamento, visión que aterroriza a cualquiera, y que al mismo tiempo genera un rechazo total y absoluto a esta condición social.

Otro elemento a considerar de las definiciones de pobreza y de los eufemismos que pretenden reemplazarla, es que ellas, responden a un patrón ideológico determinado, que observa la pobreza como un fenómeno particular e ideal, estableciendo como causa principal de dicha situación, la responsabilidad de los mismos sujetos que se encuentran en esa condición, por lo mismo, los cataloga y descalifica como flojos e irresponsables, de esta forma el mocoso con la cara sucia, mocos colgando, la ropa ajada, sin zapatos, sentado en la tierra y comiéndose un pan, es responsabilidad exclusiva de los padres y su familia que permiten la ocurrencia de dicha situación.

Esta visión particular, no es casual y la podemos encontrar en la mayoría de las definiciones que no establecen las causas estructurales y sistémicas de este fenómeno. Esta ideología pretende hacernos olvidar que los pobres han existido en la historia de la gran mayoría de las sociedades que han establecido como eje central la propiedad privada, o más básico aún, dicha pobreza es la consecuencia material de la ideología que define como acción correcta y respetable el apropiarse del trabajo ajeno, acción que es aceptada gracias a la entrega de un salario que no tiene relación con la riqueza que produce el trabajo, remuneración que finalmente te empobrece.

Las definiciones de pobreza y los eufemismos que pretenden hacer desaparecer dicha situación, también responden al dinamismo y la dialéctica de la historia, que ha transformado las condiciones materiales de la pobreza, ya que está en la actualidad en nuestro país ha cambiado, ya no es la misma, producto de esto, se hace más difícil ver la imagen de ese niño comiendo pan sentado en el barro de la población, particularmente, porque el asfalto ha ido cubriendo la tierra, y ese niño o niña se ha visto en la necesidad de ir a las esquinas de las calles a pedir monedas a cambió de una actuación de malabarismo, una limpieza de parabrisas, de un baile o cualquier acción que haga más digna la limosna.

      ¿QUÉ ES LA POBREZA?

La pobreza es una condición material, que todos de una u otra forma enfrentamos, que muchos vivimos y que a pesar de las visiones ideológicas no resulta complicado definir y medir. La pobreza por ser material no tiene un carácter subjetivo o relativo, claro, está puede tratar de encubrirse o invisibilizarse, pero a pesar de ello, dicha condición se mantiene y perpetua desde la antigüedad, por lo tanto, tiene un carácter socio-histórico.
La pobreza como hecho material, es hambre; es falta de techo bajo el cual resguardarse, es ser desalojado de tu casa por no pagar el dividendo, es ser esclavo de un dividendo por la mitad de tú vida; es estar enfermo y esperar horas para que te atiendan, es no ser atendido por un médico; es no tener acceso a medicamentos que permitan mejorar enfermedades, es morir en la sala de espera de un hospital, es perder a un hijo debido al cáncer enfermedad causada gracias a respirar aire y consumir agua contaminada con arsénico; pobreza es no saber leer, es no poder ir a la escuela, es estudiar y no comprender lo que se lee, es endeudarte para acceder a una profesión; es no tener trabajo, que se traduce en miedo al futuro y que nos obliga vivir al día, es tener que vivir endeudado, ya que el salario no permite satisfacer las necesidades más básicas, es vivir atemorizado por la posibilidad de que te despidan, es crear auto empleo de subsistencia por la falta de oferta de fuentes laborales; la pobreza es la violencia que obliga a los niños a dejar la escuela para trabajar, empuja a mujeres a la prostitución, a jóvenes y adultos a la delincuencia y la cárcel; es tener una pensión que no permite satisfacer las necesidades básicas y que te obliga mendigar en el municipio una canasta familiar cada tres o seis meses, que te empuja a comer de la caridad del hogar de Cristo o los centros abiertos para los adultos mayores; la pobreza es la denegación de justicia que se transforma en impunidad, es impotencia que genera desamparo aprendido, fatalismo, angustia y depresión, que termina en alcoholismo y drogadicción; la pobreza también es la falta de organización, poder y representación política. Finalmente la pobreza es la denegación de derechos sociales y laborales. 
 

La matriz ideológica que reproduce intencionalmente la pobreza, se funda en el proceso de apropiación del trabajo ajeno, acción que se justifica legal y normativamente con la propiedad privada. La apropiación de la tierra, en sí misma, no es suficiente para crear pobreza, ya que esta no aumenta su producción sin la intervención humana, el trabajo, que no es realizado por los propietarios de la tierra, debe ser ejecutado por las y los trabajadores que venden su fuerza de laboral por un salario, para generar, producir y aumentar la riqueza de quienes se apropian del trabajo ajeno. Lo anterior no es un misterio, ya que Marx lo expuso y describió en múltiples textos, pero de vez en cuando es necesario recordarlo, ya que este proceso es el productor de pobreza y miseria. Sin la propiedad privada y la apropiación del trabajo ajeno, no existiría la pobreza.

La pobreza como fenómeno material y socio histórico, también es el resultado de la ideología que postula un sistema económico, que asegura la existencia de una cantidad limitada de bienes y este hecho, no permite satisfacer todas las necesidades. Este patrón normativo, no es diferente a la lógica de la apropiación del trabajo ajeno, ya que de otra forma no se podría explicar la existencia de riquezas que son concentradas por menos del 1% de la población, las que al ser distribuidas terminarían indudablemente con la pobreza y la miseria en el mundo.

 

LA POBREZA EN CIFRAS E IDEOLOGÍA.

 

La pobreza es un hecho real, por mucho que esta se quiera invisibilizar, así que a pesar de los eufemismos utilizados en nuestro país, el fenómeno se mantiene y aumenta inexorablemente, hechos que es expuesto por la CEPAL, que asegura que “la cifra de pobreza se mantiene en el mismo nivel desde el año 2012, pero desde entonces la indigencia aumentó desde un 11,3% a un 12%, en 2014[8]”.

La pobreza afectó en 2014 al 28,1% de la población de América Latina y el Caribe, una cifra que muestra que el proceso de reducción se ha estancado desde el año 2012. El número de pobres alcanzó a 167 millones de personas en la región el año pasado (2014), de las cuales 71 millones se encontraban en situación de indigencia, precisó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su Panorama Social de América Latina 2014[9].

Si nos remitimos exclusivamente a Chile y recurrimos a la información entregada por el Ministerio de Desarrollo Social a inicios del año 2015, datos que son el resultado de la última encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) del 2013, podríamos asegurar que en nuestro país el nivel de pobreza ha disminuido. Este estudio arrojó que el 14,4% los chilenos vive en situación de pobreza, y que un 4,5% lo hace en la extrema pobreza. La Casen 2013, incluyó por primera vez el concepto de “pobreza multidimensional”, visión que integra un conjunto de variables asociadas como: Educación, considerando asistencia; rezago escolar y escolaridad. Salud que consideró mal nutrición en niños; adscripción al sistema de salud; atención. Trabajo y seguridad social considerando ocupación; seguridad social; pensiones. Finalmente la pobreza multidimensional incluyo Vivienda donde se consideró hacinamiento; estado de la vivienda y servicios básicos. La integración de estos elementos a la definición de pobreza, significó que del 14,4% de los pobres nacionales pasáramos a que, en el Chile de hoy la pobreza llegara a un 20,4%[10].

Al observar estos datos, entregados por el mismo Estado chileno, nos podemos percatar de que la cantidad de pobres que existen en un país, esta mediatizada por la forma en que se defina y se mida la pobreza, y estas definiciones no son casuales, ya que responden a una visión ideológica determinada, que determinará según su conveniencia y arbitrio la existencia o no existencia de personas que se encuentran en este estado. De igual forma, se presentan las explicaciones que justifican la existencia de personas pobres y no pobres, donde la explicación estructural más frecuente se asocia a la situación económica de un país o del mundo, considerando la existencia de crisis o de estabilidad, de conflictos, guerra y paz.

 

 Si asumimos que la pobreza es el resultado de las crisis económicas, también debemos asumir que esta no debe existir o disminuir significativamente en los periodos en que el país y el mundo no se encuentra en crisis, pero un rápido repaso de la historia nos demuestra que dicha situación no es así, ya que este fenómeno se mantiene, perpetua y aumenta independientemente de la bonanza o de las crisis económicas. Esta situación es fácil de explicar, ya que la pobreza es el resultado de un modelo económico determinado que establece como norma la existencia de recursos limitados o escasos para satisfacer las necesidades de la población. Asumir esta lógica, implica necesariamente que no todos pueden satisfacer sus necesidades debido a la escases de recursos, por lo tanto, existe un grupo privilegiado de sujetos que se arrogan el derecho de satisfacer todas sus necesidades, en desmedro de la mayoría de la población. Sí monetarizamos esta lógica, podemos asegurar que los sujetos que pueden satisfacer sus necesidades, serán aquellos que cuentan con los recursos económicos para hacerlo.

 Este principio monetarista, se sustenta en base al intercambio que se produce entre la venta de la fuerza de trabajo por un salario, que debiera permitir la satisfacción de las necesidades, pero en la práctica esto tampoco ocurre, debido a que dicho salario es reducido y no permite alcanzar la satisfacción de las mismas, producto de esto es que existe un alto nivel de endeudamiento de la población. La explicación más sencilla para esta situación es que, los sujetos que se apropian del trabajo ajeno, son los mismos que crearon esta norma económica que asegura que no todos podemos ser iguales, institucionalizando de esta forma la injusticia social bajo la ideología que nos asegura la existencia de recursos limitados y escasos, lo que no permite que todos podamos satisfacer nuestras necesidades, y de esta forma se justifica la pobreza.

 

EL PROCESO DE EMPOBRECIMIENTO.

 

Como se puede observar, la pobreza es un fenómeno Latino Americano, del que por mucho que queramos no podemos huir, ya que esta nos perseguirá adonde vayamos, ya que mientras exista en el mundo un marco legal que permita que un sujeto se apropie del trabajo ajeno, este fenómeno se perpetuará.

La historia del proceso de empobrecimiento, nos expone que la miseria persiguió a los peregrinos que huyeron del viejo continente con la esperanza de encontrar tierras mejores, donde existiera la justicia, la igualdad y la hermandad, sueño ideal que para ser alcanzado los trajo al nuevo mundo. Estos al llegar a América, se encontraron para su mala suerte que ya se encontraba habitada, frente a esta situación, hicieron lo que ellos aprendieron en su tierra natal, que no fue más que apropiarse de la tierra de los indígenas americanos, destruyendo de esta forma la propiedad y producción colectiva de la tierra existente en nuestro continente para transformarla en propiedad privada, imponiendo de esta forma el modelo económico político y legal importado del viejo continente.

Como se podrá comprender, esta nueva modalidad de la propiedad de la tierra y la ley que la justificaba, no fue aceptada libremente por los naturales, por lo tanto, cuando estos no aceptaban el intercambio de la tierra por espejos y cuentas de vidrio, los nuevos habitantes, implementaron el modelo de exterminio de los naturales, donde los supervivientes se vieron en la obligación de abandonar sus tierras ya que no contaban con la potencia de fuego para defenderse. Los que no fueron asesinados en este proceso, se trasformaron en esclavos, iniciado así su proceso de empobrecimiento y pauperización.

El descubrimiento de América, también es un eufemismo inventado por los conquistadores para suavizar el robo y el saqueo generalizado. Tanto así, que a las campañas militares realizadas por los soldados españoles, se les denomino “empresas”, las que eran acordadas entre el monarca y el capitán de la “empresa”. Todas estas incursiones, no fueron más que el robo de la riqueza de los naturales amerindios, bienes generados producto del trabajo de la tierra. La empresa de conquista, no fue más que la expresión brutal del proceso de apropiación del trabajo ajeno de los naturales americanos.

Este hecho también tiene un eufemismo escondido, que descalifica a la población natural de América, que se mantiene hasta nuestros días, cual es la visión de que los “indios son flojos y borrachos”, situación graficada con la imagen del mexicano vestido de blanco sentado al lado de un nopal cubierto por un gorro gigante de paja que se encuentra durmiendo la mona todo el día, por lo tanto, sin hacer nada. Si este hecho fuera una realidad, cómo se podría explicar las riquezas que los conquistadores robaron de nuestra América, claro está que el oro, la plata, los minerales, el trigo, el maíz, las maderas y todo lo que se ha enviado a Europa desde la conquista hasta nuestros días no ha sido producto del trabajo de los conquistadores, todo lo contrario, la riqueza producida por la tierra y el mar es gracias al trabajo de los pueblos, que es y han sido apropiados por un grupo reducido de sujetos, y en dicho proceso, el pueblo trabajador lenta pero sistemáticamente ha sido empobrecido.

Todas las categorías sociales y eufemismos que hacen que la población huya despavoridamente de la pobreza y miseria, son el reflejo de un accionar intencionado y premeditado, que persigue borrar la verdad de nuestra historia, transformando de esta forma valores éticos y morales que nos han enseñado a seguir y respetar, fundados principalmente en premisas religiosas, tales como el no mataras, no robaras, no mentiras entre otras, que idealmente persiguen un mundo de justicia social, la que nunca será alcanzada mientras exista cultural y la sociedad que legalmente un marco normativo que permita que un sujeto tenga el derecho de apropiarse del trabajo ajeno, lo que no es más que el robo legalizado.

LA SUPERACIÓN DE LA POBREZA

Como ya se ha expuesto, la pobreza es un hecho material y socio-histórico, por lo mismo, lo hemos representado con la imagen de ese niño o niña, con la cara sucia, los mocos colgando, de ropa ajada, sentado en el barrial de una población comiendo un pan, figura que nuestra cultura a internalizado como expresión de la pobreza, por lo tanto, si no vemos a ese mocoso o mocosa, podemos asumir que este fenómeno ya no existe, y al mismo tiempo, nos alegramos ya que nosotros y nuestras familias no nos encontramos en una situación parecida a la de ese mocoso.

Si la pobreza es un hecho material socio-histórico, podríamos preguntar por qué este fenómeno no ha logrado ser superado durante la historia, lo que nos lleva a preguntarnos sí existe una intención verdadera de superar esta condición, o será qué los pobres son necesarios para la existencia de este modelo de sociedad en la que estamos viviendo. Marx nos aseguraba que los pobres son un elemento fundamental para el modelo de producción capitalista, ya que estos se transformaban en un ejército de reserva que los propietarios de los medios de producción podían aprovechar de algunas formas a su conveniencia, es así como los pobres son el reemplazo permanente para los trabajadores descontentos con sus salarios y que pretenden organizarse, desde esta perspectiva, los pobres son un mecanismo de reemplazo y contención de las luchas obreras. Por otro lado, estos son un ejemplo claro y conciso de lo que debemos rechazar, es lo contrario del deber ser, por lo tanto, pobre es lo que no debemos ser.

A pesar de la utilidad que prestan los pobres para la economía y el modelo de dominación, los estados y sus gobiernos implementan políticas destinadas a la superación de esta condición, las que se expresan en la educación, la salud, la vivienda y las pensiones públicas, y si esto fuera poco, estos mismo gobiernos implementan una lógica de salarios mínimos que persiguen la superación de la pobreza. A pesar de todos estos beneficios entregados por los estados, la situación se mantiene, y como ya ha sido expuesto con anterioridad, la pobreza y la miseria sigue aumentando. Si consideramos específicamente los resultados del salario mínimo como herramienta para superar la pobreza, nos encontramos que este, en ningún caso pretende atacar este fenómeno, ya que su objetivo apunta a “disminuir la desigualdad en los ingresos”, hecho que según la CEPAL, ha logrado algunos resultados que “revelan que en todos los países se produjo un efecto igualador por el salario mínimo”, pero esta situación “no resulta significativo en Chile[11]”, este mismo informe de la CEPAL, es categórico al establecer que el: salario mínimo no ha generado un efecto “significativo” en reducir desigualdad.

Según la información expuesta, la pobreza es un fenómeno que no interesa ser superado, ya que como lo han demostrado grandes pensadores de nuestra historia, esta condición es una herramienta que permite la estabilidad, mantención y proyección futura del modelo ideológico, político y económico de dominación.

CONCLUSIÓN.

El presente documento busca dar una mirada diferente al tema de la pobreza, asociada específicamente a la visión ideológica de la misma, exponiendo y tratando de describir cómo esta construcción de mundo utiliza este fenómeno como herramienta de dominación. Al mismo tiempo, el documento busca presentar un análisis de los eufemismo que en la actualidad ya se han instalado en el lenguaje cotidiano de los medios de comunicación, los profesionales de las ciencias sociales y la población en general que busca esconder desde el discurso la existencia de la pobreza, instalando una visión que da a entender que hoy en nuestro país esta condición casi no existe, y que sólo la sufren las personas que viven en la calle, por lo tanto ellos son receptores de caridad y limosna.

La eliminación del concepto de “pobre” de nuestro lenguaje, no busca erradicar dicha situación, todo lo contrario, persigue que la población en esta condición asuma una conducta pasiva frente a sus condiciones materiales de existencia, adoptando una actitud clientelista principalmente de los municipios, entidades que le entregan un conjunto de beneficios económicos, además de materiales y alimentación.

La pasividad de esta población que hoy es considerada en riesgo social, se ha obtenido gracias a la prevalencia de la imagen de la pobreza histórica pauperizada o sencillamente de la miseria, grabada en el inconsciente colectivo de nuestro país, que identifica al sujeto pobre con esa fotografía que hemos expuesto reiteradamente, la del pequeño niño, rodeado de perros y de casuchas de madera destartaladas a su espalda, que sentado en el suelo barroso, con su cara sucia con tierra y de mocos, con su ropa aún más sucia y rota, se encuentra sentado comiendo un mendrugo de pan. Esta es la imagen de la pobreza que se nos ha enseñado a rechazar y de la que todos debemos huir.

La diferencia entre este niño que ha sido sometido a la miseria y los miserables actuales, es que él es fácil de identificar, en cambio los nuevos pobres están escondidos tras un celular, un plasma, unas zapatillas y ropa de marca, que tienen billeteras y carteras llenas de tarjetas de crédito, que viven endeudados con la casa comercial, el supermercado o el negocio de la esquina, ellos se han transformado en los esclavos de los bancos por deudas asumidas por la compra de su casa y estudios, condenas que como mínimo durarán 12 años. Los pobres y miserables de nuestro Chile, mendigan la salud en los hospitales públicos, pelean para que les bajen el puntaje de su Ficha de Caracterización Social, con la finalidad de ser parte del Ingreso Ético Familiar, que le entregue dinero, le facilite el acceso al Subsidio Único Familiar, al Subsidio al Agua Potable, al Subsidio a la Vivienda, que les permita postular a los dineros que entrega el FOSIS y la CORFO, que facilite la entrega de una canasta familiar de alimentos, o pañales para la guagua o para adultos mayores, remedios. Los pobres actuales, mendigan la micro para el funeral y en regiones la gratuidad del ingreso al cementerio para enterrar a sus muertos, ya que hasta para morirse debemos endeudarnos.

Los pobres y miserables actuales, mendigan en los municipios los beneficios antes mencionados, pero ellos no se reconocen como pobres, por el contrario ellos los rechazan ya que también rechazan la mendicidad que ellos mismo realizan pero no en la calle sino que en el municipio.

 

 

 

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Mario Paz Montecinos

Militante de Los Hijos de Mafalda

Sección Tocopilla

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Los Hijos de Mafalda

 

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[10] https://www.ministeriodesarrollosocial.gob.cl/img/casen/cuadro_2_met_pobmult.JPG

 

[9] Bis

[8]https://www.estrategia.cl/noticias/detalle/economia-noticias/108506/la-reduccion-de-la-pobreza-se-estanca-en-america-latina-segun-la-cepal#.VMlHgmiG_9s

[7] https://definicion.de/riesgo-social/

[6] https://www.urv.cat/catedres/enresa/es_glossari.html

[5] https://definicion.de/pobreza/

[4] Rasgo, componente permanente, diferenciado, peculiar y distintivo de la naturaleza o la esencia de una persona o cosa que contribuye, junto con otros, a que alguien o algo sea lo que es y como es.

[3] https://www.definicionabc.com/social/pobreza.php

[2] https://www.significados.com/pobreza/

 

[1] Eufemismo: Palabra o expresión más suave o decorosa con que se sustituye otra considerada tabú, de mal gusto, grosera o demasiado franca