La Juventud Profesional en el Chile Neoliberal "Pobres, Explotados, Cesantes y Endeudados"

La Juventud Profesional en el Chile Neoliberal "Pobres, Explotados, Cesantes y Endeudados"

Por Luis Santibáñez, Presidente de Los Hijos de Mafalda

 

En Chile, la juventud que tiene una edad entre 15 y 29 años, suma una cantidad de 4.188.552 personas. De esta cantidad, 1.475.405 jóvenes cursan alguna carrera en la educación superior, de los cuales 504.607 son  técnicos superiores y 970.798 son Universitarios. La particularidad de este sector de la juventud, es que vio en la educación superior, una oportunidad para elevar sus ingresos y así mejorar su calidad de vida, para lo cual se vieron en la necesidad de pagar y endeudarse, con el objetivo de obtener un título técnico y/o Universitario.[1]

 

Sin embargo, este anhelo de movilidad social, ha sido profundamente cuestionado por la realidad laboral de estos jóvenes, quienes salen al mercado a vender su fuerza de trabajo calificada, con el sueño de obtener mejores salarios. Muestra de ello es el informe de la Organización para la cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el que establece que Chile tiene la tasa de licenciados desempleados más alta de los 34 Estados pertenecientes a este organismo con un 5,4%, y le sigue México con un 4,8 de licenciados desempleados. Esto quiere decir que Chile tiene la tasa más alta de Cesantes Ilustrados, es decir, personas que pagaron un instituto, CFT y/o Universidad por un periodo determinado, inclusive solicitando un crédito, pero que hoy no encuentran trabajo en lo que estudiaron o simplemente se encuentran cesantes.[2]

 

En ese sentido, la movilidad social prometida por las Universidades Privadas e Institutos Profesionales que junto con la Banca, utilizaron el Crédito con Aval del Estado desde el año 2006, no era tal, ya que las empresas que contratan profesionales siguen privilegiando a los titulados de las Universidades con mayor tradición y que a su vez son las más inalcanzables para el grueso de la población nacional. Ejemplo de ello es que en la carrera de derecho, la Universidad Católica presenta un 98,5% de empleabilidad; en Periodismo con un promedio de 679 puntos en PSU, lidera también la empleabilidad la Universidad Católica, con un arancel anual a pagar de $3.703.000; En ingeniería comercial, una de las carreras con mayor empleabilidad en Chile, la Universidad Católica representa el 97,8% de la empleabilidad, con aranceles anuales de $4.313.000 millones; En Arquitectura, la Universidad Católica también lidera la taza de empleabilidad, con un puntaje promedio  PSU de 729 puntos; En Psicología la Universidad Católica concentra el 89,7% de la empleabilidad total, sólo superada por la Universidad de Viña del Mar.[3]

 

Para comprender lo anterior, debemos establecer que la Universidad Católica es una de las Universidades más caras del país, por lo tanto, en dicha institución estudian aquellos estudiantes provenientes de las familias con más altos ingresos. Por otra parte, esta Universidad a pesar de pertenecer al Consejo de Rectores de Universidades Tradicionales, es una Universidad Privada, perteneciente a la Iglesia Católica de Chile. Sin embargo, a pesar de ser una Universidad privada, esta Universidad recibe dineros del Estado, y no debemos olvidar  que el Estado es financiado por el pueblo y los trabajadores, quienes debido a los altos aranceles cobrados por dicha Universidad, no podrán estudiar ahí, y por lo tanto, no tendrán los empleos que tienen los que egresan de dicha institución.

 

Por otro lado, la Universidad Católica recibe del Estado 12,1 millones de pesos por alumno al año, superando a la Universidad de Chile,  que pertenece al Estado, y que recibe 9,6 millones de pesos por alumno.  Además, la Universidad Católica, recibe  un aporte basal del Estado, de 31.535 millones de pesos anuales.[4] Adicionalmente,  la Universidad Católica es la que recibe mayores donaciones empresariales, la que en conjunto con la Universidad de Los Andes, concentran el 62% de dichas donaciones.

 

Sólo como dato, el año 2013 estas dos Universidades, la UC y la U de Los Andes, recibieron en cuanto a donación empresarial, respectivamente, los montos de $6.914.249.215 y $7.774.660.386. Entre los principales donadores de la Universidad Católica, se encuentran Eliodoro Matte, Andronico Lucksic, y Klaus Schmidt-Hebbel, pero de los millonarios Chilenos, el grupo que más destaca es el grupo Angelini, quién aporta con sus empresas, 3.700 millones de pesos anuales, lo que les permite descontar hasta el 50% de sus impuestos con la ley de donaciones. Pero esto no es todo, ya que la Universidad Católica de Chile, es la cuna del Modelo Neoliberal, sistema económico y político que fue impuesto a sangre y fuego por la tiranía de Pinochet, razón por la cual, la Fundación creada en honor al tirano y que lleva su nombre, el año 2013 declara una donación de 1 millón de pesos a esta Universidad.[5]

 

 

Todo lo anterior quiere decir, en gran medida, que la Universidad Católica en conjunto con otras Universidades de la derecha política y empresarial de nuestro país, no sólo es la institución que asegura mejor empleabilidad laboral y mejores sueldos a sus egresados, sino que fundamentalmente representa el centro de investigación y difusión de la doctrina Neoliberal en Chile, y el mundo en conjunto con la Universidad de Chicago y Hardvard. Por lo tanto el sistema subsidiario propio del Neoliberalismo, que privatiza los derechos de la ciudadanía, y los transforma en un bien de consumo con fines de lucro, es la causa principal, por la que hoy en día, los estudiantes tienen que endeudarse de por vida, para obtener un título en la educación superior.

 

Siguiendo con el tema principal de este texto, según un informe del ministerio de educación el año 2013, se establece que las carreras universitarias con mayor empleabilidad son las ingenierías, entre ellas: Ing Civil en minas, Ing Civil Metalurgica, Ing Civil mecánica, Ing Civil eléctrica, Ing Civil en finanzas. Al otro extremo,  algunas de las carreras con menor empleabilidad son Tec en educación Diferencial, Actuación, y Tec en educación de párvulos. [6] Como se puede observar, las carreras enunciadas que presentan la mayor empleabilidad son las ingenierías, ya que estas carreras lamentablemente, son las que se encuentran más directamente al servicio del modelo Neoliberal de nuestro país, ya que, estos estudiantes son preparados para reproducir fielmente el modelo económico, educados para maximizar las ganancias de las empresas del sector bancario, y exportadores de materias primas. Por las razones expuestas, estos estudiantes obtienen un salario mensual que parte de los $800.000 hacia arriba.

 

Por debajo de los Ingenieros que egresan de la Universidad Católica o de la Universidades de los Andes y del Desarrollo, se encuentran empleados del mismo rubro, pero pertenecientes a un eslabón inferior de la jerarquía profesional. Hablamos específicamente de los alumnos de las carreras técnico profesionales como: Ingeniería y finanzas; Conectividad y redes; Automatización, instrumentalización y control; minas y metalurgia; contador auditor; prevención de riesgos, etc.

 

Las instituciones de educación superior que concentran la mayor empleabilidad en estas carreras son la Universidad Federico Santa María, con una renta para sus egresados entre los $500.000 y los $750.000; El Departamento Universitario Obrero Campesino de la Universidad Católica (DUOC UC) con una renta promedio entre $700.000 y $900.000 , y el Instituto Nacional de Capacitación Profesional (INACAP) con una renta entre $800.000 y $900.000. [7] Debemos recordar que DUOC UC, pertenece a la Pontificia Universidad Católica de Chile, y que INACAP, creada en 1966, pasa de ser una institución perteneciente a la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) y financiada públicamente, a una institución que en 1985, durante plena tiranía, es expropiada por la Corporación de Producción y Comercio (CPC), máximo gremio del empresariado Chileno. Estas dos instituciones DUOC, creado en 1968 e Inacap, aseguraban el derecho a la educación, sin costo adicional para sus estudiantes, que en ese entonces eran Campesinos y obreros industriales respectivamente, en un contexto donde la revolución del agro y la industrialización para la independencia nacional, nos conducían a un proceso de liberación política y económica, sin precedentes en nuestra historia nacional.

 

Sin embargo, no todas las carreras están directamente relacionadas con el modelo empresarial, ya que hay otras carreras que si bien forman parte del engranaje del sistema Neoliberal, por diversos motivos, no son de gran interés para los grandes empresarios, por lo tanto, su tasa de empleo y salario es más baja. Nos estamos refiriendo principalmente a las carreras de las Ciencias Sociales, las que según el MINEDUC  representan los siguientes porcentajes de empleabilidad y taza de salario: Trabajo Social tiene una empleabilidad promedio entre los dos primeros años después de la  titulación de un 82,45%, con ingresos que van desde los $ 504.000 a los $700.000 brutos; Sociología de un 80.1%, con ingresos que van desde los $641.590 a los $965.011; Historia  un 57,35 %, con ingresos que van desde los $455.984 a los $729.408; Ciencia Política un 76,35%, con un ingresos que van desde los $249.730 a $1.740.737; Finalmente Administración Pública un 90,7%, con ingresos que van desde los $320.294 a $1.992.104.[8]

 

Los estudiantes que ingresan a carreras como  Pedagogía en Historia, así como a cualquier carrera que pertenezca a las Ciencias Sociales, a la hora de enfrentarse al mercado laboral, deben aceptar que primero ingresarán aquellos que provienen de los planteles Universitarios más prestigiosos y mejor calificados; a esto se suma, que la principal preocupación de estos estudiantes, es la de encontrar trabajo, y no la de tener un sueldo que les sirva para satisfacer adecuadamente sus necesidades; en tercer lugar, estos estudiantes al ser preparados para analizar la sociedad y su dimensión humana, son sumamente monitoreados en las empresas, debido a las perspectivas que tienen sobre la realidad social, lo que determina que estos últimos, si no poseen las redes, contactos o mejor dicho los “pitutos” necesarios, su destino será trabajar al nivel de un obrero no calificado, habiendo pagado 5 años de Universidad, y con una deuda superior a los 20 millones de Pesos.

 

Una vez comprendido las causas del tipo de empleabilidad, de acuerdo al tipo de carrera y Universidad, debemos profundizar en la información que nos entrega sobre el empleo profesional en Chile, la Sexta Encuesta Nacional de la Juventud, la que establece que un 56,7% de los jóvenes trabajadores de nuestro país, no se encuentran desempeñando la labor relacionada con sus estudios. Además, el 24,7% de quienes ya poseen un título se encuentran cesantes. [9] De todos estos jóvenes, 114.487 son mujeres con estudios técnicos, profesionales o de postgrado que están desempleadas. A ellas se suman, 110.218 hombres con igual formación profesional que son los llamados cesantes ilustrados. Finalmente, un 53,38% de estos profesionales afectados posee un rango de edad entre 26 y 35 años de edad, quienes además se caracterizan  por tener muy bajas aspiraciones salariales, hecho que se demuestra con que sólo el 17,8% de ellos, aspira a sueldos superiores a los $500.000, en cambio el 48% restante, aspira a un sueldo de hasta $300.000 pesos.  En total, todos los profesionales cesantes, contabilizados por el Instituto Nacional de Estadísticas, son 544.680 personas.[10]

 

Como se ha podido observar en este artículo, la empleabilidad de los profesionales tiene múltiples explicaciones, entre ellas la Universidad de procedencia, ya que el prestigio de las Universidades Tradicionales del grupo I en Investigación, como la Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad Austral de Chile, Universidad de Chile, Universidad de Concepción, y la Universidad de Santiago de Chile, es un factor objetivo, que asegura excelencia académica y un servicio de calidad en cualquier empresa o institución pública.

 

Sin embargo, en Chile, existen 25 Universidades Tradicionales pertenecientes al consejo de Rectores y 31 universidades privadas no tradicionales. Todas estas Universidades se dividen en siete grupos de acuerdo a sus niveles de excelencia, y por lo tanto, de acreditación. Frente a esta situación, se ha investigado que: con el objetivo de atraer mayor cantidad de matrícula estudiantil, las Universidades privadas de menor calidad, son las que invierten mayor cantidad de dinero en publicidad, concentrando el 37,54% de la inversión publicitaria del sistema de educación superior, estas universidad son las siguientes: Universidad Autónoma de Chile, Universidad de las Américas, Universidad del Mar, Universidad San Sebastián, Universidad Santo Tomás, y la Universidad Tecnológica de Chile INACAP.

 

Estas cinco últimas instituciones de educación superior, son consideradas las de menor excelencia académica, ya que su principal objetivo no es generar experticia y aportar al desarrollo humano, científico e investigativo del país, más bien dice relación con generar altos márgenes de utilidades, invirtiendo cuantiosas sumas de dinero en publicidad, para tener un negocio a costa de los estudiantes que se endeudan con la banca, principalmente a través del Crédito con Aval del Estado (CAE). Frente a esta realidad, nos cabe preguntar entonces, ¿Cuál es el criterio que ocupan las empresas y las instituciones públicas para intentar absorber a toda la masa de profesionales que salen al mercado del trabajo, principalmente aquellos que provienen de las Universidades que están por debajo de los primeros dos grupos de Universidades de mayor prestigio?

 

La respuesta a dicha pregunta, no es muy complicada de responder, ya que diferentes investigaciones, entre ellas, la realizada por Trabajando.com, establece a partir de una nuestra de 11 mil personas, que el 97% de los encuestados,  están seguros que en Chile pesan más las redes informales de contactos que la meritocracia, opción elegida por sólo un 3%. Por otra parte,  el 48% de los chilenos, ha visto en su trabajo cómo las redes informales son la principal forma de contratación, otro 42% lo ha vivido en carne propia y está donde está, gracias a un conocido. Finalmente, el 10% restante, también está de acuerdo con esta afirmación, pues lo ha presenciado con amigos y conocidos.[11]

 

La información anterior, nos revela que si no poseemos las redes y contactos necesarios, no encontraremos trabajo. Esta realidad ocurre cuando el trabajo no es garantizado como un derecho constitucional, situación que ocurre principalmente en los países Neoliberales, y puntualmente en Chile, en donde la cesantía se disfraza de falsa empleabilidad, situación que se expresa en que en nuestro país existen  1.053.281 asalariados que no tienen contrato de trabajo, son trabajadores que reciben órdenes, cumplen horarios, son subordinados, pero sin contrato de trabajo, sin posibilidades de sindicalizarse ni de negociar colectivamente, y sin protección laboral. Son Falsos Asalariados y a nivel nacional equivalen a casi el 17,9% del total de asalariados.[12]

 

Por otra parte, el 56% de los nuevos empleos asalariados que se han creado en los últimos 45 meses, se han generado a través de tercerización o subcontratación (y suministro), formas flexibles que reducen la probabilidad de empleos protegidos, complejizan la organización sindical y reducen el valor del trabajo.[13]

 

Finalmente, se encuentran los sub empleados, que en Chile registran una cantidad de 682 mil personas, quienes trabajan pocas horas a la semana y que desean y están disponibles para trabajar más. El 50% de estos trabajadores gana menos de $80.450 pesos al mes.[14]

 

Si relacionamos esta última información con el desempleo profesional, nos daremos cuenta que el trabajo por cuenta propia, el sub empleo, y el sub contrato, son las formas de trabajo que terminan realizando el 54% de los profesionales que no ejercen su profesión. Esta situación ocurre, entre otras cosas, porque existe una sobre oferta de Universidades, IP y CFT, las que indebidamente han sido acreditadas por la Comisión Nacional de Acreditación, ya que bajo ninguna circunstancia, su sobre oferta de profesionales será absorbida por los empresarios y las instituciones públicas controladas por sus partidos Neoliberales. Esta situación, en ningún caso es azarosa, ya que se tiene claramente pronosticada, lo que viene a constatar el total desinterés de estas Universidades-Empresas,  porque sus estudiantes egresados de sus instalaciones,  encuentren trabajo en lo que estudiaron.

 

Para empeorar aún más las cosas, los estudiantes que ingresan a la educación superior y no encuentran trabajo, deben de igual forma pagar su deuda, y si no tienen un trabajo que les permita pagarla, el sistema subsidiario que tenemos, permite que el Estado, es decir el pueblo y los trabajadores, pagará esta deuda a los  banco. Esta deuda la pagamos nosotros, pero el Gobierno es el responsable de cancelarla, a través de la ejecución del presupuesto para la educación superior, el que este 2014 equivale a una cifra superior a los $362.000 millones de pesos. Esto significa que el 40% del dinero destinado a la educación superior está destinado a llenar los bolsillos de la banca privada.[15]

 

Y si esto fuera poco, según el Banco Mundial, se establece que, los mecanismos de cobro del Crédito con Aval del Estado, han generado un nivel de morosidad que supera el 50%. Además, según un informe de la Comisión Ingresa, los egresados de la educación superior tienen un orden de morosidad de un 30%, y los desertores de un 70%, y aunque se haya bajado la tasa de interés de un 5,8% a un 2%, la diferencia será paga por el Estado, a través de una lógica Subsidiaria. Así lo establece la Contraloría General de la República en el siguiente informe: “La reducción de la tasa en comento, se transformará finalmente en un alza del gasto fiscal, toda vez que el Estado, por intermedio de la Tesorería General de la República, pagará a los bancos una subvención implícita por la nueva tasa de interés, en el marco conceptual del recargo”.[16]

 

Con toda la información que se expone hasta el momento, constatamos una vez más, que la clase trabajadora, esté o no calificada, o bien tenga o no tenga estudios superiores, mientras exista un modelo Oligárquico, saqueador y subdesarrollado como este, estará condenada a sufrir las desilusiones generadas por el modelo empresarial Neoliberal, el que no sólo garantiza empleos indecentes para los trabajadores y los profesionales en particular, sino que además los condena a vivir endeudados de por vida.

 

Finalmente, frente a esta situación, Los Hijos de Mafalda, creemos que es vital y necesaria, la transformación del modelo económico y político de nuestro país. Para esto, debemos pasar de una economía subdesarrollada y mono exportadora, a una industrializada  que ofrezca amplias oportunidades laborales a los trabajadores. Si avanzamos en ese camino, la educación de los trabajadores será algo fundamental, ya que complejizar los procesos productivos requiere trabajadores estimulados desde el punto de vista político, social, económico, e histórico. Por lo tanto, todas las carreras que hoy son mal remuneradas y que tienen baja empleabilidad, serán consideradas fundamentales. Por su parte, las ingenierías serán rediseñadas en su rol económico, y serán puestas al servicio de la clase trabajadora, velando por una economía sostenible y sustentable; que utilice energía renovable y limpia. Este proceso nos permitirá avanzar hacia  la independencia política y económica de nuestro país, la que estará en función de la construcción de una sociedad Socialista, en donde el hombre y la mujer nueva, sean la máxima expresión de del compromiso y la solidaridad de nuestro pueblo.

 

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