La Cuenta Rut, el Gran Negocio del Banco Estado

La Cuenta Rut, el Gran Negocio del Banco Estado

La existencia de las tarjetas de crédito y consumo, hoy son una situación habitual y normalizada, por lo tanto, deberíamos preguntarnos ¿quién en la actualidad no tiene o no porta una de estas famosas tarjetas?, la respuesta es muy sencilla, ya que las personas que no tienen dichas tarjetas son una minoría, en consecuencia, deben ser consideradas como bichos raros. No tener una tarjeta de crédito hoy en Chile, es lo mismo que no tener un teléfono celular, implementos que se han transformado en una necesidad social y cultural.

 

Estas nuevas necesidades, como todos podrán comprender, no son gratuitas, ya que debemos pagar los costos asociados a dichas herramientas que supuestamente facilitan nuestra vida, es así, como para tener un celular se debe cancelar el valor del aparato, por un lado, y si queremos utilizarlo debemos pagar también por los minutos y segundos que ocupemos, y para los que tienen un plan telefónico, la cosa es más dura aún, ya que independientemente que utilicen los minutos contratados, se los cobrarán igual, además de la energía eléctrica necesaria para recargar cada aparato.

 

Algo similar ocurre con las famosas tarjetas de crédito, débito y demases, ya que a pesar de que se nos puedan entregar en forma gratuita, ellas tienen un costo económico que cancelaremos una vez que las utilizamos. De lo expuesto, podemos asegurar entonces, que las tarjetas plásticas en sí mismas son un negocio seguro y rentable que beneficia directamente a los empresarios que las comercializan.

 

También, las tarjetas de crédito y débito, con el tiempo, se han transformado en un símbolo de estatus o posición socialmente identificada, es así como para muchos ciudadanos es placentero abrir sus billeteras y chequeras con el fin de mostrar públicamente la cantidad de plásticos que ellos poseen, pero con este ejercicio, dichas personas pretenden establecer su capacidad económica. El tema es que las tarjetas de crédito, sólo exponen la capacidad de endeudamiento, lo que se puede traducir, en que dichos sujetos tienen un salario que no les permite satisfacer sus necesidades, por lo tanto, deben hacer uso del crédito para poder subsistir. En definitivas cuentas, lo único que muestra una persona, al exponer una gran cantidad de tarjetas de crédito y débito, es su nivel de pobreza, y el pésimo trabajo en el que se desempeña, entre otras cosas.

 

Con el tiempo, muchas personas se percataron de que tener solamente tarjetas de crédito, les bajaba su estatus, ya que las tarjetas que efectivamente muestran poder adquisitivo, son las tarjetas bancarias asociadas a una cuenta corriente, por lo mismo, se hizo necesario tratar de acceder a ellas a cualquier costo.

 

El cuento es, que las entidades bancarias también se dieron cuenta de dicha situación, percatándose que la entrega de tarjetas bancarias a los trabajadores comunes y corrientes es un gran negocio que aún no habían podido explotar, es por este motivo, que los bancos se coluden con un conjunto de empresas, para cancelar el sueldo de los trabajadores y trabajadoras por medio de tarjetas bancarias, acción que realizan independientemente del ingreso de los trabajadores y trabajadoras.

 

Con este procedimiento, las empresas, por un lado, se ahorraron la compra de cheques y los traslados de altas sumas de dinero de la empresa al banco, así como también, el traslado de dinero de los bancos a las empresas, por lo tanto, el uso de las tarjetas se transforma en un mecanismo seguro para el traspaso de dinero, disminuyendo de esta forma las posibilidades de robos y asaltos.

 

La disminución de la delincuencia, asaltos y robos, es una las tantas justificaciones para implementar y utilizar la tarjeta bip del transantiago, estos son los mismos argumentos que exponen tanto las empresas como los bancos para cambiar la modalidad de pago de los trabajadores, pero ellos nunca nos dijeron que, por un lado, las tarjeta plásticas son por sí misma un negocio seguro y rentable para los empresarios.

 

Como se podrá entender, en la actualidad la utilización de tarjetas bancarias para pagar los salarios de los trabajadores, se transformó en un gran negocio, los bancos comerciales gracias a esta modalidad pueden llegar a un público que hasta la fecha estaba vedado para ellos.

Las tarjetas bancarias, hoy nos permiten retirar dinero de los cajeros automáticos, además nos permite hacer traspasos electrónicos, también pagar el transporte, y comprar en diversas tiendas comerciales vía red-compra.

 

Pero como lo hemos establecido anteriormente, estas tarjetas, no sólo tienen un costo asociado al plástico, por el contrario, el plástico sólo se paga una vez, a no ser que se te pierda y debas comprarlo nuevamente, también se debe cancelar mensualmente los costos de mantención, el pago de cajeros automáticos, las solicitudes de cartolas, las consultas de saldo, los impuestos asociados a las compras vía red-compra. Y existe un tercer negocio asociado a la famosa tarjeta, que es el de los saldos mínimos que no pueden ser retirados vía cajero, los que se mantienen en las cajas de la entidad bancaria, para que ésta juegue y trafique con ellas.

 

En este sentido, los ejecutivos del Banco Estado se percataron de este buen negocio, e implementaron la famosa tarjera RUT, la que supuestamente debía estar al servicio de la comunidad. El problema es que el “Banco del Estado”, hoy Banco Estado, supuestamente es propiedad de todos los chilenos, por lo tanto, debe estar a nuestro servicio, ya que lo financiamos todos los ciudadanos. Pero el Banco Estado en la práctica no está al servicio de nuestro pueblo, situación que se demuestra al percatarnos que nuestro banco está  ejecutando el mismo juego y con los mismos valores que los bancos comerciales, situación que se agrava ya que el Banco Estado tiene una posición dominante en el mercado, gracias a los recursos del mismo Estado, que garantiza la existencia de sucursales en todo el país, además de ser la entidad financiera de mayor prestigio, gracias a ser una entidad estatal.

 

Pero, ¿Qué es la Cuenta Rut?

 

Esta es una cuenta unipersonal para todos los chilenos, mujeres mayores de 12 años y hombres mayores de 14 años, puede ser usada para recibir abonos, subsidios, realizar depósitos, consultas de saldo, retiros de dinero, transferencias, pago de servicios y productos. Donde el número de cuenta es el RUT sin dígito verificador[1], también cuenta con chip para el uso en el transporte público, pero sólo para la Región Metropolitana. Debemos dejar en claro, que esta no es una tarjeta de crédito.

 

Según algunas estadísticas, las personas que utilizan la tarjeta o cuenta Rut son principalmente ciudadanos que perciben ingresos inferiores a $200 mil pesos al mes (73%), el 47% del total de las tarjetas está en manos de mujeres, un 30% fue distribuida a personas que viven en localidades rurales o zonas geográficamente apartadas[2].

 

 

¿Cuáles son los Costos Asociados a la Cuenta Rut?

 

Los  costos asociados a las operaciones de la cuenta Rut son los siguientes:

 

 

1

Transferencia a otros bancos

$300 pesos

2

Giros caja o sucursal

$600 pesos

3

Giros Cajeros automáticos

$300 pesos

4

Giros Caja vecina

$300 pesos

5

Giros ServiEstado

$300 pesos

6

Consulta de saldos y cartolas

$100 pesos

7

Reposición Tarjeta

$1.000 pesos

 

 

Todos los valores ya expuestos, incluyen el impuesto al valor agregado o IVA. Además se establece que, el costo anual por la utilización de la cuenta Rut será de 4 Unidades de Fomento UF.

 

La famosa cuenta RUT, tiene como ya hemos dicho, casi 4 millones[3]  de clientes, que pagan sistemáticamente por cada operación que realizan, hasta alcanzar las 4 unidades de fomento al año. Si tomamos en cuenta que la unidad de fomento al 9 de junio de 2014, tiene un valor de $23.973 pesos, podemos asegurar que el Banco Estado recibe sólo por costos de utilización de la cuenta Rut un total de $95.904.000.000 al año (noventa y cinco mil millones novecientos cuatro millones de pesos), también podríamos decir que el Banco Estado gana $263.472.527 pesos al día sólo por la utilización de la famosa cuenta, y esto sin contar el cargo por cobro del plástico o reposición del mismo, en caso de pérdida o renovación.

 

Como ha quedado establecido, la cuenta Rut no es un beneficio para los chilenos y chilenas, todo lo contrario, es un muy buen negocio para el Banco Estado, entidad que como ya todos saben, no está al servicio de quien lo creó, sino que ya hace muchos años se encuentra al servicio de un grupo de empresarios que se han apoderado de él. Situación que podemos graficar con lo ocurrido en el 2000, año en que el Banco Estado le da un crédito por $ 120 millones de dólares a la familia Luksic, dinero utilizado para adquirir parte del Banco de Chile, ni más ni menos, el banco Estado le presta dinero a los empresarios para que se compren otro banco, mientras le cobra a los chilenos tasas súper altas y/o usureas, situación que se demuestra cuando este banco comienza a cobrar a las cuentas de ahorro a la vista[4] , que hasta el año 2003 no tenía costo, y a partir de enero del mismo año se comienza a cobrar $1.600 pesos por su mantención, para terminar cobrando $14.000 pesos al año por dicha función.

 

Los antecedentes expuestos, son suficientes para establecer que el famoso Banco Estado, no es más que un banco comercial que está al servicio de los empresarios.

Consecuencias Socioeconómicas del Dinero Plástico

Efectivamente el dinero plástico puede significar mayor seguridad para las personas y las empresas, ya que se pueden limitar, supuestamente, los robos y asaltos, pero el tema del dinero plástico no apunta a la seguridad de las personas, todo lo contrario, es una nueva fuente de ingreso para un grupo de empresarios, entre los cuales se encuentran los bancos.

 

El hecho de que las personas comiencen a realizar sus compras vía tarjeta redcompra, implica que el papel moneda comenzará a desaparecer paulatinamente, situación que afectará directamente a los pequeños comerciantes, llámense estos microempresas, que son unidades productivas que representan el 73,1% de todas las empresas del país, y dan el 91,92%[5] del empleo en Chile. Estas unidades productivas, mayoritariamente NO utilizan mecanismos de pago electrónico o tarjetas de crédito, por lo tanto, serán marginadas directamente del quehacer económico.

 

Mucho se habla de microempresas, pero por lo general no se conoce su definición, pues bien, ahora se la presentamos: la microempresa es aquella unidad productiva o de servicios que presenta ventas menores a 2.400 UF al año y que emplea entre 1 y 9 trabajadores. Estas unidades son, los negocios de la población, como almacenes, bazares, pequeñas panaderías, pequeñas farmacias, comerciantes de ferias, entre otros.

 

Estos microempresarios y microempresarias, o comúnmente conocidos como “emprendedores”, son nuestros vecinos y vecinas, son pobladores comunes y corrientes que se han visto en la necesidad de generar algún tipo de negocio para satisfacer sus necesidades mínimas.

 

¿Dónde está el negocio de Redcompra? Se preguntarán ustedes..

Muy fácil, la empresa Transbank, propietaria de Redcompra, cobra una comisión de 1,95%[6]  por cada operación o compra que se realiza vía este medio, pero no sólo cobra comisión por cada compra, además esta empresa arrienda a cada comerciante las famosas terminal POS (máquina que valida la tarjeta) en $12 mil pesos mensuales, esto es un muy buen negocio.

 

El dinero plástico y la utilización de la famosa tarjeta bancaria, sólo es utilizado por 33 mil empresas Pymes, que representan menos del 1% del total de unidades productivas y de servicios en esta categoría, por lo tanto, los únicos beneficiados con el dinero plástico son las grandes casas comerciales y los bancos, entre los que se encuentra nuestro querido Banco Estado, con sus casi 4 millones de clientes que tienen un ingreso menor a $200 mil pesos mensuales.

 

Finalmente, las famosas tarjetas de crédito y el dinero plástico es un nuevo mecanismo de control social, que se expresa en la total dependencia de la deuda que deben contraer los chilenos y chilenas, como consecuencia de salarios miserables, salarios miserables que nos obligan a solicitar créditos para satisfacer nuestras necesidades más básicas, créditos que por casualidad son ofrecidos y entregados por los dueños de los bancos y de las grandes casas comerciales, empresas que por casualidad tienen como propietarios a los empresarios más ricos de Chile,  empresarios que se han enriquecido generando endeudamiento por medio de préstamos y créditos a los más pobres de nuestra nación.

 

 

“El Mayor Compromiso Con Nuestro Pueblo Es La organización.

Súmate Al Trabajo de Los Hijos de Mafalda”

 

 

 

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[1]http://www.serviestado.cl/88F6102DD50B49CCA890EA5D1C709D18/F62F977EF6E14CF6A6CB65BF7D8C05D9/articulo/10328.asp

[2] http://www.elquintopoder.cl/economia/cuenta-rut-banco-estado-no-mas-cobros/

[3] http://www.elquintopoder.cl/economia/cuenta-rut-banco-estado-no-mas-cobros/

[4] El Dínamo http://www.eldinamo.cl/2013/05/07/10-claves-para-entender-el-escandalo-de-bancoestado-y-por-que-jaime-estevez-da-explicaciones/

[5] DF 10 de octubre 2013. Fuente Cálculos del Banco Central en base a la operación renta 2012 del SII.

[6] http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=99782