LA CAÍDA DEL ÍDOLO MUNDIAL

LA CAÍDA DEL ÍDOLO MUNDIAL

        La sociedad occidental, y el mundo en general, han crecido bajo el amparo de un “ente” todopoderoso, invencible y omnipresente: Estados Unidos (EE.UU.). Esta gran y bella nación nos ha educado bajo su manto protector, asegurándonos que en el mundo no existe nada ni nadie más poderoso y potente que él. Producto de tal poderío, desde este país nacen los ejércitos que exportan su democracia y capitalismo al mundo. También, este Estado produce héroes, que salvan al planeta de invasores extraterrestres, meteoritos, dinosaurios, negros y terroristas árabes.

 

        Esta verdad la observamos diariamente en la publicidad a la que somos sometidos, o en las películas que libremente decidimos ver. También la concretizamos en las marcas de ropa, bebidas, alimentos y otros productos que consumimos, o en el lenguaje que utilizamos, que combina nuestro castellano con el inglés. Aquella potencia todopoderosa está presente en todo nuestro que hacer, razón por la cual nuestra cultura establece que la visión occidental y estadounidense es la única que puede existir, llegando al límite de negar culturas mayoritarias y ancestrales, como las árabes y asiáticas.

 

        Los occidentales “norteamericanizados”, tienden a pensar en un mundo donde no existen otras culturas, sociedades y pueblos, que por ser diferentes a nosotros, rechazan el capitalismo, el consumismo y el individualismo, no profesan el cristianismo, y por ende, ni la religión católica ni protestante. Para nuestra cultura consumida por la ideología yanqui, es imposible pensar que la mayor cantidad de población se concentra en ese resto del mundo no occidental, que no es capitalista, individualista, existencialista ni cristiano.

 

        Este hecho, fácil de comprobar, pasa desapercibido para nuestra cultura, debido al dominio comunicacional, propagandístico e ideológico ejercido por los EE.UU. y sus aliados, los gobiernos neoliberales. Pero a pesar del dominio y poder absoluto ejercido por “yanquilandia”, y aunque el cine seguirá mostrando, por muchos años más, a los estadounidenses como la mayor potencia política y económica del planeta, esta nación no puede seguir sosteniendo esta ilusión. Esto pues, en la práctica, los EEUU han dejado de ser la mayor potencia del mundo, y su dominación económica mundial ha llegado violentamente a su fin, ya que hoy es “oficial que China representa la mayor economía del mundo[1]

 

        Con esta noticia, el imperio de la democracia greco latino cristiana tiene sus días contados, pues ha sido superada por la China comunista agrícola e industrial. En otras palabras, el sueño americano ha sido superado por la potencia asiática, que hace no más de 30 años ha comenzado un proceso de industrialización y desarrollo tecnológico dirigido por un Estado centralmente planificado.

 

La Nueva Potencia Mundial

 

        La prensa internacional expone de la siguiente forma el surgimiento de esta, la primera potencia económica y política mundial: "Dondequiera que mires, China domina", escribe el economista Michael Snyder. El gigante asiático sigue reforzando su liderazgo en la economía mundial y, de seguir esta dinámica, parece que no dejará oportunidad alguna a sus "rivales" de alcanzarlo[2]”.

 

        Que el país asiático se haya transformado en la primera potencia del orbe, no es tan sólo una idea nuestra. El propio Fondo Monetario Internacional (FMI) ha declarado a China como la mayor economía del mundo, ya que, en la actualidad, esta nación representa el 16,479% del PIB mundial, en comparación al 16,277% de EE.UU ($17,632 y $17,416 billones de dólares, al año 2014, respectivamente[3]). Lo anterior se debe a que, desde el año 2000, el PIB de EE.UU. ha disminuido de manera constante, mientras el PIB de China lleva 15 años de sostenido crecimiento. Este incremento permite proyectar que, en 2040, la economía China será tres veces más grande que la de EE.UU, por lo cual, en unos 30 años más, un ciudadano chino promedio será más rico que un estadounidense promedio.

 

        A lo anterior debemos agregar que, desde el 2005, EE.UU. ha gastado aproximadamente $1,1 billones de dólares en productos y servicios chinos, mientras que el país asiático tan sólo ha gastado unos $300.000 millones de dólares ($0,3 billones de dólares) en productos y servicios estadounidenses. Este desequilibrio, expresado en la compra de bienes y servicios, ha generado una dependencia de EE.UU. respecto de la producción industrial China, la que no podrá ser superada, mientras la nación norteamericana no reinicie un proceso de industrialización, destinado a la sustitución de importaciones.

 

        Como consecuencia de lo expuesto, el déficit comercial actual de EE.UU. con China es 27 veces mayor al de 1990, situación originada, entre otras cosas, por el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001, ya que a contar de ese momento, el déficit comercial entre los yanquis y los asiáticos comenzó a aumentar en un 18% anual.

 

        Para profundizar aún más en la superioridad asiática, recurriremos a Michael Snyder, quién describe, en forma concreta, cuáles son las principales áreas de la economía mundial en las que China ya ha superado a EE.UU.:

 

  • En la última década, la economía china ha crecido siete veces más rápido que la estadounidense.
  • En 2010, China desbancó a EE.UU. como mayor consumidor de energía del mundo.
  • Unas 46.000 fábricas se han trasladado de EE.UU. a China, desde que el gigante asiático entró en la OMC, en el año 2001.
  • China se ha convertido en el principal productor mundial de aerogeneradores y paneles solares (principales fuentes de energías renovables no convencionales).
  • El país asiático controla el 97% de los llamados materiales 'raros', elementos muy importantes para la producción tecnológica e industrial.
  • Las exportaciones de alta tecnología de China son dos veces mayores que las de EE.UU.
  • China dispone del mayor mercado de coches nuevos del mundo.
  • China tiene más reservas de divisas que cualquier otro país.
  • China es el mayor productor, y al mismo tiempo, importador, de oro.
  • China está a punto de convertirse en el líder mundial en el ámbito de la investigación científica y en el mayor solicitante de patentes.
  • China produce dos veces más algodón, tres veces más carbón y 11 veces más acero que EE.UU.
  • China está instalando al yuan como moneda de reserva mundial, al establecer la convertibilidad o patrón oro[4].

 

        No podemos dejar de agregar que China es la nación con el mayor número de habitantes del mundo, población sólo comparable a la de la India. Este hecho determina que la posibilidad de desarrollo económico, no sólo esté asegurado por su comercio internacional, ya que, a su vez, mantiene un potencial mercado interno que cuenta con una tremenda capacidad de crecimiento futuro, situación que no ocurre con la población de EEUU, la que a la fecha se encuentra estancada (sólo crece gracias a la migración y reproducción de esta misma población), y en franca disminución, gracias a la baja de los estándares de calidad de vida del país.


Por Qué El Imperio Perdió Su Poder

 

        Las explicaciones sobre la caída del imperio estadounidense son de carácter ideológico, expresado en una acción política y económica. En específico, podemos asegurar que el imperio cayó (y seguirá cayendo) gracias al proceso de exportación de su plataforma de desarrollo y producción industrial, a países del tercer mundo, como México, China y Vietnam, entre otros.

 

        Lo anterior es un hecho objetivo posible de contrastar por cualquiera. Ahora, lo que cabe preguntarse es ¿Por qué se toma esa decisión? ¿Los grupos políticos y económicos que decidieron realizar esta acción tenían claridad respecto de las consecuencias? Si así hubiera sido, ¿Por qué se tomó la decisión de terminar con el modelo de desarrollo, para regresar a una economía de base principalmente agrícola?

 

        Las preguntas expuestas no son muy difíciles de responder, aunque, para muchos, las respuestas serán difíciles de aceptar. En primer lugar, debemos reconocer el cambio político y económico efectuado por China, a finales de 1980, proceso que tuvo por objeto transformar una economía agrícola en una de tipo industrial, iniciando la integración de un porcentaje importante de la población mundial (la de origen chino), al consumo masivo capitalista. En concreto, los trabajadores agrícolas se fueron convirtiendo, permanentemente, en obreros industriales, los cuales, gracias a sus salarios, pudieron participar del mercado de consumo, aumentando la demanda interna, y como consecuencia, acrecentando la producción.

 

        En segundo lugar, el gigante norteamericano enfrentó un conflicto ideológico interno, entre el capitalismo tradicional y el neoliberalismo o neoconservadurismo, lucha que finalmente fue ganada por esta última ideología. La instalación en EE.UU. de tal modo de construir la realidad, a partir del año 1982, significó en la práctica la destrucción de la industria yanqui. Esta desindustrialización se tradujo en la exportación de la planta productiva (tal como ya lo expusimos) a diversos países considerados como subdesarrollados, hecho que derivó inmediatamente en un aumento del desempleo al interior del gigante mundial, afectando el nivel de consumo interno, e iniciándose un fenómeno deflacionario que llevó a la quiebra y destrucción a un importante número de medianas y pequeñas empresas. Lo anterior generó un aumento considerable de la destrucción de fuentes de trabajo, la que se transformo en una constante económica. De esta forma, ciudades como Detroit, que en su momento se consideraba como una de las grandes comunidades productivas de EE.UU. no tuvieron otra alternativa que declararse en quiebra, obligando a su población a iniciar procesos migratorios, en busca de nuevas plazas de empleo en otras ciudades, las que, producto del mismo fenómeno de desindustrialización, agravado por la inmigración interna, finalmente también entraron en crisis.

 

        Es importante señalar que la desindustrialización norteamericana no es una casualidad, sino todo lo contrario, es un hecho planificado e intencionado por el nuevo patrón ideológico neoliberal. Esta visión de mundo entiende que la industria y los procesos de producción masiva traen consigo permanentes crisis, asociadas la alta concentración de trabajadores, obreros o proletarios, dentro de las empresas, quienes finalmente se terminan organizando en defensa de sus derechos y beneficios, que son exigidos a los propietarios de tales empresas y corporaciones.

 

        Por definición, el neoliberalismo y el neoconservadurismo aseguran que la concentración masiva de trabajadores se transformará en organización política y social, la que, gracias a sus exigencias, secuestrará a la empresa o corporación. También entienden que la concentración y organización de los trabajadores, permitirá el desarrollo de una fuerza que finalmente disputará el poder político vía elección. Estas premisas del neoliberalismo, no son principios que se hayan construido en el mundo de las ideas, sino que han sido el resultado práctico de todos los procesos de industrialización capitalista tradicional. Por lo tanto, la exportación de la plana industrial norteamericana a países en vías de desarrollo, significa también el traslado de las cadenas productivas y la organización política que ellas traen consigo, para, de esta forma, evitar y disminuir la posibilidad que los trabajadores le disputen el poder a los dueños de los medios de producción.

 

        El tema es que, dado lo anterior, EEUU ha dejado de ser la primera potencia mundial, por una decisión política e ideológica, que busca generar una estabilidad social permanente al interior de la nación. Sin embargo, dejar de ser la primera potencia mundial a nivel económico, productivo e industrial, no significa que esta nación pierda su poder político e ideológico, ya que, a pesar de que EE.UU. esté siendo desplazado en el primer grupo de ámbitos, este hecho no limita su poderío en el marco financiero, económico, comunicacional, publicitario, propagandístico y militar, cuestiones que aseguran su dominio por sobre las restantes naciones del orbe.

 

        En el fondo, la nación norteamericana sustenta en la actualidad una ideología, que asegura que la industrialización y la producción en masa ya no son las herramientas necesarias para dominar el mundo, pues esta acción puede ser realizada vía monopolio financiero, propiedad accionaria, endeudamiento mundial y un aparato de propaganda política gigantesco. Y si esto no fuera suficiente, cabe notar que este país es el mayor productor de armas a nivel mundial, además de contar con un ejército permanente y disponible, que se caracteriza por una capacidad de movilidad y presteza para apagar cualquier atisbo de rebelión en cualquier lugar del mundo.

 

        Por otro lado, la competencia por quién es el líder mundial a nivel económico, no es una lucha que le interese dar a los EE.UU, ya que entiende que el poderío de China sólo podrá ser superado por India, lo que implica que en este proceso, el otrora ídolo mundial ocupará prontamente no el segundo puesto, sino el tercero, y así sistemáticamente.

        Finalmente, EE.UU es la segunda nación del mundo que asume, sin mayor dificultad, que el regreso a un modelo económico pre-industrial, significa el retorno a la estabilidad social idealizada de la oligarquía, donde no existen trastornos económicos graves y la posibilidad de que el pueblo y sus organizaciones políticas y sociales le disputen el poder es cada vez más insignificante.

 

Mario Paz Montecinos

Militante de Los Hijos de Mafalda

Sección Estación Central

 

“El Mayor Compromiso Con Nuestro Pueblo Es La organización.

Súmate Al Trabajo de Los Hijos de Mafalda”

 

 

Los Hijos de Mafalda

 

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[1] http://actualidad.rt.com/economia/view/147462-aspectos-economia-mundial-china-superar-eeuu

[2] Bis

[3] http://www.expansion.com/2014/10/08/economia/1412771929.html

[4] http://actualidad.rt.com/economia/view/52365-china-eeuu-oro-vale-obtener-primacia-mundial