El Fin de las Abejas ¿Será el fin del Mundo?

El Fin de las Abejas  ¿Será el fin del Mundo?

Como la gran mayoría de la población sabe, las abejas son parte fundamental de la cadena biológica, incluso algunos científicos han llegado a establecer que estos bichitos son el factor decisivo en la producción se ozono, oxígeno, y alimentos para la mayoría de las especies animales. Tanta ha sido estimada su importancia, que se considera que su desaparición implicaría la destrucción de un porcentaje importante de nuestras fuentes alimenticias.

 

Entre los científicos más destacados de esta opinión, se encuentra don Albert Einstein, quien en su momento, previó la extinción de estos bichos, gracias a la acción humana, y  al mismo tiempo, estableció que una vez producido este evento, la especie humana tendría solamente 4 años de vida, puesto que transcurrido este tiempo, nosotros también nos extinguiríamos, junto con las demás especies animales.

 

No quisiera contradecir a uno de mis más grandes héroes, más aún, dicha afirmación está errada. Desgraciadamente, no desapareceríamos como especie, tal como lo expone don Alberto, sino que, en la práctica, se produciría una situación mucho peor, particularmente para los sobrevivientes del holocausto “abejil”. Esto lo explicaremos posteriormente, ahora nos remitiremos al problema de la desaparición de las abejas.

 

La pregunta que da origen a este artículo, es si efectivamente las abejas están en proceso de extinción. La respuesta es sencilla: las abejas se están muriendo masivamente, y lo más probable es que se extingan definitivamente en un periodo no superior a 20 años.

 

Esta afirmación, nos es una idea que se nos haya ocurrido espontáneamente, o una revelación divina; todo lo contrario, es el resultado de un conjunto de hechos concretos, que están sucediendo en este mismo instante y en todo el mundo. En cada continente existen tanto grupos de científicos, como también diversas organizaciones, que están estudiando tal fenómeno, y que están luchando para tratar de impedirlo. Si usted, en particular, no está informado, es porque gasta mucho de su tiempo viendo televisión, pensando que ésta le informa. Nada más errado, ya que entregar información implica establecer las causas de este problema, situación muy complicada para los medios de comunicación, ya que estas causas tienen responsables con nombre y apellido, los cuales, usualmente, financian a estos medios.

 

La situación es tan grave, que en 2011 Polonia prohibió el maíz transgénico o genéticamente modificado MON810 de “Monsanto”, aduciendo que el polen de estas cepas tenían efectos perjudiciales para las abejas. En Francia, también se prohibió la plantación de semillas de girasol y de maíz dulce, después de la aplicación de Imidacloprida, sustancia que provocaba la muerte masiva de las abejas. Dada esa misma causa, fue rechazada la solicitud de Bayer para usar Clotianidina en el país.

 

Luego de la información anterior, la pregunta es: ¿Por qué se está produciendo la extinción de las abejas? Existen múltiples respuestas a esta pregunta, más aún, la principal de ellas, fue la que se estableció en Polonia y Francia, la cual fue que la muerte de las abejas se debió específicamente al uso de plaguicidas de 2 empresas: “Monsanto” y “Bayer”.

 

Otra de las causas de extinción de las abejas, se debe a los monocultivos, es decir, las extensas plantaciones de una sola especie de vegetal. Esta acción las afecta directamente, ya que estos bichos se terminan desnutriendo por la obtención de alimento de un sólo tipo de polen. Esta mal nutrición, tiene como consecuencia una baja del sistema inmune de las abejas, lo cual las deja  vulnerables a las toxinas que hoy se están utilizando en los campos de todo el mundo como pesticidas, así como también, las debilita ante las diversas enfermedades y hongos de su ecosistema. A lo anterior, se le deben las sequías de las áreas que sirven de nicho ecológico a las abejas, puesto que implica una disminución progresiva de sus alimentos naturales, lo que afecta, como ya expusimos, directamente la dieta de éstas.

 

Por otro lado, el calentamiento global, generado por el efecto invernadero, que trae como consecuencias el cambio climático planetario, está produciendo efectos dañinos a las abejas, ya que el rápido aumento de las temperaturas del planeta, no ha permitido un proceso de adaptación biológico de estos bichos.

 

El uso masivo de teléfonos móviles también es uno de los culpables de la trágica desaparición de cientos de millones de abejas en todo el mundo. Daniel Favre, investigador del Instituto Federal de Tecnología de Suiza, publicó un estudio en el que se demuestra que, las señales emitidas por los teléfonos móviles durante una conversación, son capaces de desorientar a las abejas hasta el punto de llevarlas a la muerte. Favre ha realizado hasta 83 experimentos diferentes para comprobar y medir la reacción de las abejas ante la presencia de un teléfono móvil en funcionamiento. Además, su equipo investigativo halló que, en presencia de un móvil que realiza o recibe una llamada, las abejas producen con el zumbido de sus alas hasta diez veces más ruido del que harían en condiciones normales, un comportamiento que habitualmente es utilizado por la colonia como una señal de alarma que urge a abandonar la colmena. Sin embargo, cuando el zumbido de alarma es inducido por un móvil y no por una causa natural, la colonia se desorienta sin remedio y con trágicos resultados. Esa clase de fuerte zumbido, explica Favre, "no es frecuente entre las abejas, y cuando se produce, normalmente no lo emiten más de dos miembros de la colonia a la vez. La inducción, por parte de los campos magnéticos de los teléfonos móviles a producir este zumbido de alarma puede tener consecuencias dramáticas para la colonia".

 

Como mencionamos previamente, las abejas juegan un papel fundamental en la alimentación de los seres humanos. De hecho, son responsables de la polinización de, por lo menos, setenta de los cien cultivos básicos, que son la base de la dieta de miles de millones de personas en todo el mundo.

 

El problema del colapso de las colonias (“CCD” por sus siglas en inglés), fue detectado por primera vez en 1972, pero no fue hasta 2006 que la desaparición masiva de cientos de millones de abejas en todo el planeta hizo sonar las alarmas del mundo. Las abejas, en efecto, parecían "evaporarse" en todas partes, abandonando las colmenas sin dejar el menor rastro. Ese mismo año, apicultores de todo el planeta denunciaron la pérdida de entre el 30% y el 90% de sus colonias.

 

Los responsables “Monsanto”, “Syngenta”  y “Bayer”

 

En el campo de la producción industrial humana, entre las empresas que aseguran que su trabajo tiene como objetivo producir alimentos para el mundo, están: “Monsanto”, “Syngenta”  y “Bayer”. Ahora bien, estas empresas establecen claramente que la utilización de sus productos, entre ellos los pesticidas, tiene la finalidad de aumentar la producción de alimentos, para satisfacer las necesidades del mundo. Más aún, sin dejar de aplaudir su generosa bondad, debemos darnos cuenta que es gracias a sus plaguicidas, que se está produciendo la extinción masiva de las abejas. Este hecho, implicaría necesariamente un resultado opuesto al manifestado por dichas empresas, ya que con la muerte de las abejas habría una dramática disminución de la polinización, sin la cual no habrían alimentos, tanto como para los seres humanos, como para las otras especies de animales, las plantas y los insectos.

 

El tema es que “Monsanto”, “Syngenta” y “Bayer”, no sólo producen plaguicidas, que matan a las abejas o que afectan directamente su sentido de orientación, haciendo que se pierdan y mueran por falta de cobijo y abrigo, sino que también producen sustancias químicas, que son aplicadas directamente a las mismas semillas, las que terminan traspasando las toxinas a las abejas, cuando estas realizan el proceso de polinización.

 

Pero el ingenio de la humanidad ha llegado a tal extremo, que se han creado diversas semillas transgénicas, las que en sus mismos genes, traen incorporadas los plaguicida que matan a las abejas, y a nosotros también, ya que comemos esos frutos envenenados, esto es conocido como “pesticida sistémico”, y así lo describen “los buenazos de Monsanto, Syngenta, Bayer y otros. Es gracias a esto, que en vez de rociar las plantas con insecticidas o pesticidas, se hace que la planta crezca con éstos incluidos para que cuando un insecto se alimente de dicha planta, se envenene y muera. Eso economiza dinero y tiempo, pues no hay que estar rociando insecticidas[1]” permanentemente.

 

¿Por qué los plaguicidas y las modificaciones genéticas son tan necesarios para el proceso agrícola? Es difícil de decir, pero estos aseguran que los insectos no destruyan nuestras cosechas. Así, de esta forma, aseguramos el abastecimiento alimenticio, o por lo menos, eso dicen los expertos.

Sin embargo, esta última es una afirmación totalmente cuestionable, tanto así que la Unicef España, ha indicado que, de los 19.000 niños que  mueren al día, un tercio de ellos, es decir, 6.400[2], fallecen por causas del hambre. Además, esta misma fuente establece que existen en el mundo 19 millones de niños que sufren desnutrición. Por otra parte, “el hambre afecta actualmente a 1.020[3] millones de personas, según los últimos informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)”. Con estos antecedentes, podemos asegurar que “Monsanto”, “Syngenta” y “Bayer”, mienten cuando nos pretenden asegurar que mediante su trabajo libran al mundo del hambre, ya que si fuera esto realmente cierto, hoy esas empresas habrían satisfecho a toda la población malnutrida y harían una campaña mundial para salvar a las abejas, mientras que en la realidad, ocurre todo lo contrario, tanto así, que estas empresas pagan para que esta información no sea pública o sistemáticamente expuesta. Las únicas campañas que a “Monsanto”, “Syngenta” y “Bayer” les interesa ejecutar y financiar, están destinadas a aumentar sus ganancias y mostrar una imagen que demuestre sus buenas intenciones.

 

Y aunque ustedes no lo crean, hace un par de semanas atrás, el “Diario Estrategia”, publicó un artículo sobre este tema, y dice así: “Las abejas podrían desaparecer de Chile en sólo quince años, pero el país austral también podría convertirse en el último refugio de estos laboriosos y benéficos insectos, según dijeron hoy a Efe los expertos de la ONG Plan Bee[4]”. El hecho de que esta noticia haya aparecido en un diario de ultra derecha, podría indicarnos que los representantes políticos de las empresas están comenzando a preocuparse, lo que en la práctica real, pues hasta hoy, las empresas no han cambiado sus políticas. Y además, establecen que nosotros los chilenos podemos transformarnos en los superhéroes que rescaten a las abejas, cuestión totalmente irrisoria e increíble.

 

La nota sigue y establece que, “la población de abejas disminuye un 8% cada año”, por eso el cálculo de quince años, después de eso estamos fritos.


Usted se preguntará ¿por qué nosotros afirmamos que Chile no se transformará en el superhéroes que rescatará a las abejas? Bueno, esta respuesta es muy sencilla, ya que para realizar dicho propósito, lo primero que deberíamos hacer, sería expulsar a Monsanto de nuestro país, terminar con los alimentos transgénicos y dejar de utilizar pesticidas que dañen a estos bichos. En segundo lugar, deberíamos reducir drásticamente la emisión de contaminantes al aire, lo que significaría cambiar nuestra matriz energética. Y esto sólo para comenzar. Y ¿les contamos? A los empresarios no les interesa salvar a las abejas, porque su desaparición es un gran negocio.





 

El Negocio del Holocausto de las Abejas

Como ya hemos dejado en claro, la extinción de las abejas dejará un vacío casi imposible de llenar en la naturaleza y ecología planetaria. Esta situación, se traducirá en la disminución de a lo menos el 55% del total de las cosechas y producción agropecuaria, lo que quiere decir, que morirá el 60% de todos los animales terrestres, entre ellos los humanos, que dependen de una ecología terrestre, la marítima es otro cuento.

 

Sin embargo, lo que no se ha dicho aún, es que antes de la desaparición del 60% de nuestra especie, se producirán diversas crisis y levantamientos sociales que perseguirán la obtención de alimentos para la subsistencia. Y en dicho momento, no aparecerán nuestros salvadores, es decir, “Monsanto”, “Syngenta”, “Bayer” y otros, quienes para ese momento, no sólo serán los propietarios de las semillas, situación real a la fecha, sino que también lo serán de la tierra, y de un ejército profesional cuya función será controlar a las grandes masas que lucharán por conseguir alimentos, y quienes en ese proceso, es probable,  serán asesinadas.

 

            Este holocausto, será también, un mecanismo de control de la población, ya que esta quedará reducida a un porcentaje mínimo, el cual podrá ser domesticado con facilidad por las grandes empresas privadas y conglomerados económicos mundiales. Estas entidades económicas, para aquel momento, se habrán puesto por sobre los Estados Nacionales, a menos que éstos últimos, en vista de un cambio de conciencia política, logren identificar correctamente a sus enemigos empresarios y políticos, y estén dispuestos a encararlos.

 

            Además, con estos problemas, se acabará con el sueño desarrollista, que establecía que el futuro de la humanidad sería esplendoroso, ya que no existiría pobreza y que la tecnología estaría al servicio de los pueblos, y donde nuestra especie, llegaría a tal punto de avance, que hasta surcaría el espacio infinito, buscando conocimientos. El sueño de un futuro, como el que veíamos en la serie “Viaje a las Estrellas”, aquel sueño socialista y con cierto carácter utópico, donde cada persona trabajaba en lo que deseaba, y en el que la autoridad está dada y fundada en el conocimiento, no se concretará, ya que existen un conjunto de empresas, con sus aliados políticos estratégicos, que no quieren perder sus privilegios ni su poder, y en esta defensa, están totalmente dispuestos a sacrificar a más de la mitad del planeta para conseguir sus objetivos.

 

            Finalmente, por más caótico y atroz que pueda sonar esta información, ésta no es irreversible. Es más, esta situación está presente debido a que, hasta hoy, no ha habido ninguna fuerza organizada, consciente y capaz de oponerse a la injusticia, y que se haga responsable de que estos abusos no sean cometidos. La destrucción de las especies que mantienen el fino equilibrio de nuestra naturaleza, de la cual viven, no sólo los seres humanos, sino todo ser viviente, continuará hasta que exista un conjunto de individuos capaz de asumir el compromiso político para detener a sus responsables. Nosotros, los Hijos de Mafalda, nos esforzamos constante y sistemáticamente para informar a todo el pueblo sobre las injusticias y atrocidades que se comenten, de manera que estos puedan tomar decisiones al respecto. Sin embargo, lo anterior no es suficiente, puesto que nosotros mismos nos ponemos a disposición de quienes sufran de estas injusticias, para organizarnos y finalmente lograr que quienes son responsables, paguen por la destrucción y la miseria que han causado. Es así como, con tiempo, dedicación y compromiso, no sólo esperamos devolverle, en conjunto con el pueblo, su equilibrio a la naturaleza, sino que volver más real aquel sueño de “Viaje a las Estrellas”, donde la tecnología existe sólo en función del bien social, donde la política sea siempre en beneficio de quienes más lo merecen y necesitan, y donde el poder o la valoración esté fundada en los méritos y conocimientos de los sujetos.

 

 

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Mario Paz Montecinos

Secretario de Los Hijos de Mafalda

 

“El Mayor Compromiso Con Nuestro Pueblo

Es La Organización.

Por eso Súmate Al Trabajo de Los Hijos de Mafalda”

 

 

 

 

 


[1] http://poder5.blogspot.com/2013/03/asesinos-monsanto-syngenta-bayer-basf.html

[2] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/11/19/actualidad/1353345552_548768.html

[3] http://lawrencerv.wordpress.com/2010/05/11/abramos-los-ojos-ante-el-hambre-en-el-mundo/

[4]https://www.df.cl/noticias/empresas/actualidad/en-15-anos-chile-podria-perder-las-abejas-o-convertirse-en-su-ultimo-refugio/2014-08-26/105124.html