SEPTIEMBRE Y LOS DERECHOS HUMANOS.

18.10.2015 10:20

 Ya está terminando el mes de septiembre y como todos los años, una vez pasado el 11, comienzan a des aparecer las imágenes del bombardeo a la Moneda, las que se transforman en la máxima expresión del golpe de Estado, acción que significo entre otras cosas la muerte del presidente Salvador Allende. Este acontecimiento político, comienza a partir de esta fecha a ser reemplazado por diversas acciones o posturas reaccionarias asociadas a distintos hechos noticiosos instalados por los diversos medios de comunicación de masas. De esta forma, la primera mitad del mes de septiembre, se ha transformado en una fecha meramente coyuntural, que sólo responde a necesidades de carácter emocional más que al proyecto político transformador que fue bombardeado en dicha fecha.

Septiembre, por lo menos los primeros días, gracias al golpe de Estado, también es considerado como el mes de los derechos humanos, situación que es consecuencia de los mismo, pero que al igual que la muerte de nuestro presidente, se comienza a olvidar pasado el 11, hasta una nueva fecha que recuerde alguna violación que cuente con algún carácter significativo, como sería el 29 de marzo día del joven combatiente, fecha que también recuerda el asesinato de los profesionales de la educación Natino, Parada y Guerrero, posteriormente se encuentra Corpus Cristi, que nos recuerda la masacre de 12 miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, y así suma y sigue.

Muchos podrán estar de acuerdo que el mes más significativo sobre el tema de los derechos humanos no deja de ser septiembre, pero desgraciadamente dicha asociación sólo se realiza con la violencia ejercida sobre la humanidad de nuestra nación, violencia que finalmente es entendida por nuestro pueblo, como el castigo que reciben aquellos que se han atrevido a pensar en un proyecto ideológico que pretende subvertir y transformar al modelo histórico de la humanidad. El tema es que el actual modelo neoliberal que conduce el devenir de nuestro país, de histórico no tiene mucho, ya que nace recién en 1946, por otro lado, el capitalismo como modelo ideológico tampoco ha sido el que ha conducido la historia de la humanidad, pues no tienen más de 200 años de existencia.

Lo significativo de lo expuesto, no es el periodo de dominación de uno u otro modelo, sino que lo relevante, es la asociación que los “regímenes Democráticos” han instalado, asegurando la idea exclusiva de que hablar de derechos humanos es hacer referencia únicamente a la violencia homicida ejercida por el Estado contra sus ciudadanos. Efectivamente, este hecho no lo podemos dejar de considerar, pero hablar de derechos humanos, no puede ser asociado únicamente con violencia, ya que la lucha que ha dado un porcentaje de la humanidad para conseguir estas garantías o derechos en ningún caso estuvo asociada a la violencia, todo lo contrario, todos los que lucharon por los derechos humanos fueron sometidos a la violencia del Estado, ejercida con la finalidad de negar o limitar la obtención de dichas garantías.

Por lo tanto, si entendemos que la lucha por los derechos de la humanidad está asociada a la violencia física, debemos asumir entonces que no tiene sentido hacer el intento para alcanzarlos, ya que no significan nada bueno o positivo. Debemos comprender entonces, que mientras los derechos humanos sean un sinónimo de violencia, las posibilidades de construir una sociedad justa y solidaría estarán limitadas, por lo tanto, nuestra tarea es lograr establecer que los derechos humanos son sinónimo de esperanza y no de tortura o asesinato.

 

¿QUÉ SON LOS DERECHOS HUMANOS?

 

Como en la gran mayoría de los casos, cuando pretendemos definir un fenómeno o hecho específico, nos encontramos con múltiples visiones, ideas y percepciones de una misma situación, pero en este caso particular, cuando hablamos de derechos humanos, no tenemos la menor duda de que debemos rechazar toda postura ideológica que pretenda interpretar o reinterpretar la materialidad de los derechos, ya que estos no pueden ni deben estar sometidos al relativismo individualista.

Para obtener una definición universal, o mundialmente aceptada sobre el tema, nos remitiremos exclusivamente a la expuesta por la ONU que define que “los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles”.

“Todos los derechos humanos, sean éstos los derechos civiles y políticos, como el derecho a la vida, la igualdad ante la ley y la libertad de expresión; los derechos económicos, sociales y culturales, como el derecho al trabajo, la seguridad social y la educación; o los derechos colectivos, como los derechos al desarrollo y la libre determinación, todos son derechos indivisibles, interrelacionados e interdependientes. El avance de uno facilita el avance de los demás. De la misma manera, la privación de un derecho afecta negativamente a los demás”.

“Los derechos humanos incluyen tanto derechos como obligaciones. Los Estados asumen las obligaciones y los deberes, en virtud del derecho internacional, de respetar, proteger y realizar los derechos humanos. La obligación de respetarlos significa que los Estados deben abstenerse de interferir en el disfrute de los derechos humanos, o de limitarlos. La obligación de protegerlos exige que los Estados impidan los abusos de los derechos humanos contra individuos y grupos. La obligación de realizarlos significa que los Estados deben adoptar medidas positivas para facilitar el disfrute de los derechos humanos básicos. En el plano individual, así como debemos hacer respetar nuestros derechos humanos, también debemos respetar los derechos humanos de los demás[1]”.

Podríamos asegurar que la construcción realizada por la ONU, es la más completa y la mejor definida. Lo expuesto no debería tener posibilidad de discusión, ya que esta organización internacional fue la responsable de promulgar estos derechos, y además se auto catalogado como la garante de su protección, acción que realiza obligando a los Estados a respetar y proteger estos valores y principios.

El problema de esta definición y de la organización que los promueve, es que no es más que una manifestación de buenas intenciones destinadas a calmar la conciencia de los que la desarrollaron. Esta aseveración, la sustentamos en que actualmente se están violando los derechos humanos en casi todo el mundo, incluso en los países que firmaron esta carta fundamental, y esta organización no hace absolutamente nada para la protección de estos derechos, incluso actúa en contra de estos mismos derechos, cuando aprueba por ejemplo el bloqueo a Cuba, el bombardeo a Gaza, la destrucción de Libia, las masacres realizadas por EEUU y los Europeos en Siria o los intentos de golpe de Estado en Venezuela, países todos ellos con un sistema, régimen o ideología diferente a la de los países que gobiernan a la Organización de las Naciones Unidas.

 

Incluso, los ejemplos son aún más patéticos, ya que esta organización internacional, utiliza el mismo discurso de la defensa de los derechos humanos para autorizar a los gendarmes del mundo (EEUU y Europa) a sancionar, bloquear y bombardear estos países que según ellos están violando dichos derechos. Pero el tema de este artículo, no es cuestionar a la ONU y sus gendarmes, por el contrario la finalidad es criticar abiertamente nuestra incapacidad de defender y luchar por los derechos humanos, acción material que se ejemplifica al momento en que adoptamos la posición de víctima de la violación de los mismos, sin comprender y asumir que la declaración de los derechos humanos es la expresión de la construcción de una sociedad justa y solidaria, donde el Estado se encuentra al servicio de la población, por lo tanto es la fuente humanitaria de la construcción del socialismo.

 

LOS DERECHOS HUMANOS COMO CONSTRUCCIÓN POLÍTICA.

 

 Para comprender el subtítulo de este artículo, debemos platear la necesidad de discutir brevemente la definición de derechos humanos realizada por la ONU, con la finalidad de dar un contexto material, que nos permita transformarla en una bandera de lucha política. Para lograr este objetivo, iniciaremos examinando conceptualmente dicha definición, de este modo asumimos que cuando afirmamos que “los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos”, debemos entender que son propios de nuestra especie, y por lo tanto, nacemos con ellos, lo que implica que nosotros no debemos hacer absolutamente nada para conquistarlos, ya que han sido establecidos antes de nuestro propio nacimiento. Esta primera parte, nos quiere decir que la existencia de estos derechos significa la eliminación de toda frontera física o política, situación que nos hace ciudadanos del planeta y no de una nación o país en particular.

Producto de lo expuesto, es que la ONU asegura que estos derechos nos son propios “sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición”. Podríamos entender por lo tanto, que el garante de estos derechos sería la misma ONU o un gobierno mundial, que este por encima de los Estados Nacionales. La realidad, por otro lado, nos muestra la ineficacia de la ONU en la defensa de estos derechos, y por otro la inexistencia de un gobierno mundial nos da a entender que son los Estados Nacionales los responsables de hacer valer y cumplir con ellos.

Que los Estados Nacionales sean los responsables de la defensa de nuestros derechos, quiere decir que esta construcción política que organiza a la nación tiene como finalidad estar al servicio de nuestro pueblo y no al servicio de un grupo privilegiado de sujetos que se apropian de la riqueza de las naciones, y que producto de esa acción empobrecen a la ciudadanía. Este punto es relevante, ya que nos asegura que existe una estructura política organizada, el Estado, que debe estar al servicio exclusivo de los derechos de nuestro pueblo.

Frente a lo expuesto, “todos los derechos humanos, sean éstos los derechos civiles y políticos, como el derecho a la vida, la igualdad ante la ley y la libertad de expresión; los derechos económicos, sociales y culturales, como el derecho al trabajo, la seguridad social y la educación; o los derechos colectivos”, deben ser garantizados por el Estado.  

El párrafo precedente, expone un conjunto de elementos que según nuestro análisis deben ser garantizados por el Estado. Examinémoslos independientemente para saber cómo cada uno se hace carne. Ahora bien, si entendemos que los “Derechos Civiles y Políticos”, son el marco normativo que protege las libertades individuales de su quebrantamiento ilegal por parte del gobierno o de cualquier otro agente político público o privado, para de esta forma garantizar la capacidad del ciudadano de participar de la vida civil y política del Estado en condiciones de igualdad, y sin discriminación. 

Como se podrá observar, la descripción anterior presenta una contradicción básica, asociada a las libertades individuales, ya que se asegura que estas deben ser aseguradas por el Estado, pero qué ocurre cuando este individualismo busca aprovecharse de los otros, como por ejemplo, cuándo un sujeto se apropia del producto del trabajo ajeno. Esta acción es considerada como robo, por lo tanto, debe ser sancionada, ya que va en contra de “los derechos humanos”. Al mismo tiempo, se presenta una discusión valórica frente a este tema, ya que la sanción limitará efectivamente el derecho del individuo que es sancionado. Esto nos debe hacer pensar si los derechos individuales están por encima de los derechos colectivos. La respuesta más sencilla y contingente para esta discusión, es que la ley no está hecha para casos particulares, todo lo contrario son formuladas para el beneficio de la sociedad en su conjunto, ya que se asume que las necesidades de todos están por encima de las necesidades de uno sólo. De esta forma, como el Estado es el garante de los derechos humanos, este debe promulgar leyes que beneficien a la comunidad toda y no a una persona, ya que cuando esto ocurre se pierde el derecho y se da origen a un privilegio, y debemos saber que todo privilegio está en contra de la humanidad. Finalmente, los derechos humanos deben limitar toda libertad individual que vaya en contra de la comunidad.

De la misma forma, el Estado debe asegurar el derecho a la vida. Este punto presenta múltiples discusiones, que podemos asociar en la actualidad específicamente al tema del aborto. Por un lado están los que se oponen a aborto y por otro los pro-aborto. Lo interesante de estas posiciones, es que los que supuestamente defienden la vida, son los sostenedores ideológicos de las libertades individuales, y los pro-abortistas también defienden la libertad individual que les permita decidir terminar con el embarazo. Los defensores de la vida, se sustentan en una premisa religiosa que postula que al momento de la concepción, unión de esperma y ovulo, se genera no sólo la vida si no que también el alma, producto de esto se oponen al aborto. Por el contrario, los a favor del aborto, establecen que ellas deben tener derecho a decidir respecto a su cuerpo, derecho indispensable para ser libre. Una conclusión inicial frente a esta discusión, es que los que se aponen al aborto, no son nada más que pro-nacimiento, ya que luego de nacer se despreocupan de las condiciones materiales de existencia de esa nueva vida, y los defensores del aborto ponen su decisión individual por sobre la sociedad, que también tiene el derecho a opinar sobre el tema. Para aclarar las cosas, el embarazo producto de una violación, incesto o resultado de una acción violenta, está por encima de cualquier discusión, al igual que los embarazos que presenten una malformación congénita o pongan en peligro la vida de la madre, en estos casos el Estado debe no sólo permitir sino que facilitar el proceso abortivo. Pero cuando esto no es más que el resultado de un descuido o irresponsabilidad de los que lo producen, ¿qué se debe hacer? En el caso del cualquier embarazo, el Estado debe ponerse al servicio de la pareja o madre, apoyado cualquier decisión y asegurando al mismo tiempo las condiciones materiales de existencia para la nueva vida, acción que debe realizar por ser el garante de los derechos humanos.

Con respecto de la igualdad ante la ley, el Estado, como ya fue expuesto, debe asegurar la inexistencia de privilegios que beneficien o permitan que la ley no sólo sea ecuánime, sino que también, este mismo Estado debe desarrollar un sistema educacional que establezca igualdad de derechos a la población para que esta pueda estudiar carreras asociadas a la magistratura, para de esta forma terminar con los privilegios que permiten que sólo algunos puedan acceder a la administración de justicia.

La libertad de expresión, está asociada directamente a los derechos económicos, sociales y culturales, esto en el entendido que ninguna nación está compuesta por una raza pura, todas están conformadas por diversas expresiones culturales y religiosas. Esto quiere decir que un Estado pluricultural, es consecuencia específicamente de la existencia de las culturas originarias, que sufrieron el proceso de colonización y depredación no sólo de su tierra, sino que también, de la prohibición del desarrollo de sus valores. Ejemplo concreto en Chile, lo podemos observar con el pueblo Mapuche, Rapa-nui, Quechua y Aimara entre otras, las que han sido depredadas por los regímenes que han administrado el Estado. La concepción de los derechos humanos, por lo tanto debe establecer un Estado pluricultural que asegure la autodeterminación de los pueblos y sus culturas. Esta acción se debe concretar si es que efectivamente el Estado es el garante de los derechos humanos.

Desde mi perspectiva personal, creo que el elemento que establece a los derechos humanos como la base para la construcción del socialismo, está contenido en la concepción sobre el derecho al trabajo. Si el Estado es el garante de los derechos humanos, una de sus mayores preocupaciones debe ser garantizar a cada persona la posibilidad de encontrar trabajo, para esto, el Estado debe desarrollar e implementar un conjunto de políticas sociales y económicas que aseguren este derecho. Esto quiere decir, que éste debe crear fuentes laborales, seguras y permanentes, para lo cual es necesario iniciar un proceso de industrialización que se traduzca en la creación de múltiples fuentes laborales. El proceso de desarrollo implica necesariamente realizar modificaciones en el sistema educacional, destinado a generar una educación de excelencia académica que produzca profesionales y técnicos en las diversas funciones del que hacer social y económico.

Como el Estado asegurará el derecho al trabajo, este debe planificar el qué, el cómo y el cuándo producir, con la finalidad de asegurar el acceso a los bienes y servicios que permitan la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de la población. Como se podrá entender, existe la posibilidad de que no todas las personas puedan acceder a un trabajo, frente a esta situación, el Estado para asegurar este derecho debe crear un sistema laboral que disminuya la cantidad de horas de trabajo mensual, implementando un sistema que permita por ejemplo laborar día por medio. De esta forma cualquier persona que tenga la necesidad de trabajar, podrá optar a un puesto laboral sin mayores dificultades.

El derecho al trabajo está íntimamente ligado a la seguridad social y la educación, ya que el ejercicio laboral de la nación asegura los procesos de producción de bienes y servicios destinados a satisfacer las necesidades materiales de la población, además permite un proceso de acumulación de riqueza que se transforme en recursos destinados a satisfacer a la población que por edad u otro impedimento, no se encuentra en condiciones de ejercer un trabajo que permita satisfacer sus necesidades básicas. La riqueza de una nación, se debe traducir en derecho a la salud efectiva y oportuna, en viviendas adecuadas a las características de las familias, cuestiones fundamentales para la seguridad social. El derecho al trabajo, al mismo tiempo baja las tasas de delincuencia, de angustia, depresión y drogadicción. Al mismo tiempo, toda sociedad que pretenda construirse a partir de la concepción de los derechos humanos, debe necesariamente desarrollar un modelo educativo destinado a la preparación de nuevos sujetos que una vez alcanzada la edad de trabajar realicen el reemplazo consciente y efectivo de la población que debe iniciar su merecido receso laboral. 

Los derechos humanos, se expresan en los derechos colectivos, ya que como lo expresamos anteriormente, no puede existir derecho para un sujeto en particular, pues este deja de ser derecho y pasa a ser un privilegio.

Como lo expone la definición de la ONU, “Los derechos humanos incluyen tanto derechos como obligaciones. Los Estados asumen las obligaciones y los deberes, en virtud del derecho internacional, de respetar, proteger y realizar los derechos humanos”. El discurso permanente contra los derechos, es que todos los desean y quieren, pero no están dispuestos a asumir las obligaciones para ser merecedores de ellos. En esta lógica tiene un problema de carácter ideológico, ya que asume que la población no realiza sus deberes, cuando en la práctica si lo hacer pero de forma inconsciente. Cómo, se preguntarán ustedes; la respuesta es sencilla, lo primero que debemos saber es que los deberes están asociados a los roles, como por ejemplo el rol de Madre, Padre, Hijo, Trabajador/a, Profesor/a, doctor/a, comerciante, estudiante, policía, militar, etc. Actividades que la población nacional realiza de forma inconsciente, ya que a internalizado en el proceso de socialización que dichas acciones son normales. Por ejemplo, cuando un conductor frena en un semáforo está cumpliendo con su obligación, cuando el panadero asiste a su trabajo y fabrica pan, también está cumpliendo con sus obligaciones, al igual que lo hace cuando en vez de robar fruta las compra.

Se nos ha enseñado a no reconocer el ejercicio y el momento en que las y los ciudadanos cumplimos con nuestras obligaciones, esto con el objetivo de limitar o eliminar nuestros derechos como personas o ciudadanos. La educación que nos niega el conocer cómo cumplimos con nuestras obligaciones sociales, tiene la finalidad de limitar las obligaciones del Estado hacia sus ciudadanos, limitando de esta forma el disfrute de los derechos humanos, cuando la obligación del Estado según las Naciones Unidas es protegerlos contra individuos y grupos. Finalmente, “en el plano individual, así como debemos hacer respetar nuestros derechos humanos, también debemos respetar los derechos humanos de los demás”

Esta breve discusión sobre los derechos humanos, tiene como finalidad establecer en primer lugar que éstos por ningún motivo están asociados a la violencia, esta se produce única y exclusivamente cuando estos derechos NO son respetados, en segundo lugar, queremos asegurar que los derechos humanos son una bandera de lucha destinada a la construcción del socialismo, no del capitalismo y menos aún del neoliberalismo.

 

LOS DERECHOS HUMANOS Y EL NEOLIBERALISMO.

 

         Por muchos años, los derechos humanos se han transformado en la bandera de lucha tanto de liberales como de neoliberales o neoconservadores, ellos han levantado esta consigna con la finalidad de justificar y encubrir sus acciones, también se ha levantado este discurso como defensa de la democracia, la libertad individual, el libre mercado y la libre empresa, de esta forma la ideología que pretende defender estos derechos finalmente sólo busca encubrir la violación de los mismo.

Para describir de una forma práctica nuestra posición, nos remitiremos a la definición de lo que entiende y persigue tanto el liberalismo así como también el neoliberalismo. Para esto tomaremos la definición de neoliberalismo expuesta por David Harvey en su libro “breve historia del Neoliberalismo”, de esta forma el autor expone que “El neoliberalismo es, ante todo, una teoría de prácticas político-económicas que afirma que la mejor manera de promover el bienestar del ser humano, consiste en no restringir el libre desarrollo de las capacidades y de las libertades empresariales del individuo, dentro de un marco institucional caracterizado por derechos de propiedad privada, fuertes mercados libres y libertad de comercio. El papel del Estado es crear y preservar el marco institucional apropiado para el desarrollo de estas prácticas. Por ejemplo, tiene que garantizar la calidad y la integridad del dinero. Igualmente, debe disponer las funciones y estructuras militares, defensivas, policiales y legales que son necesarias para asegurar los derechos de propiedad privada y garantizar, en caso necesario mediante el uso de la fuerza, el correcto funcionamiento de los mercados. Por otro lado, en aquellas áreas en las que no existe mercado (como la tierra, el agua, la educación, la atención sanitaria, la seguridad social o la contaminación medioambiental), éste debe ser creado, cuando sea necesario, mediante la acción estatal. Pero el Estado no debe aventurarse más allá de lo que prescriban estas tareas. La intervención estatal en los mercados (una vez creados) debe ser mínima porque, de acuerdo con esta teoría, el Estado no puede en modo alguno obtener la información necesaria para anticiparse a las señales del mercado (los precios) y porque es inevitable que poderosos grupos de interés distorsionen y condicionen estas intervenciones estatales (en particular en los sistemas democráticos) atendiendo a su propio beneficio[2]”.

Si examinamos esta definición, nos podemos percatar de que esencialmente postula perseguir el bienestar de la humanidad, y para ello establece un conjunto de categorías básicas y necesarias para alcanzar dicho fin, es así como nos asegura que para conseguir “el bienestar del ser humano, el Estado no debe restringir el libre desarrollo de las capacidades y de las libertades empresariales del individuo”. Según este postulado, el bienestar sólo se consigue cuando un individuo desarrolla sus capacidades empresariales, podemos entender que el negocio es la máxima expresión de la realización humana. En este punto debemos separar en primer lugar las empresas de las unidades económicas de subsistencia, conocidas como microempresas, y en segundo lugar establecer que la empresa no es mala o negativa en sí misma, el problema se presenta cuando la unidad productiva tiene un propietario que se enriquece a partir del trabajo de otros.

Según esta visión ideológica, el Estado debe asegurar la institucional que establezca casi exclusivamente los derechos de propiedad privada, mercados libres y libertad de comercio, todos estos principios desde cualquier punto de vista se oponen a los derechos humanos, ya que la existencia de la propiedad privada de las empresas está en contra del bienestar comunitario, ya que como se expuso, el empresario se apropia del trabajo ajeno. En segundo lugar, la propiedad privada de los medios de producción establecen privilegios para los propietarios de los mismo, y al igual como ya manifestamos anteriormente, los privilegios se oponen a los derechos directamente, pues implican el bienestar de uno por sobre todos. La propiedad privada, al mismo tiempo establece que existe una población que no es propietaria, limitando el derecho de la población al acceso de bienes y servicios en igualdad de condiciones.

Cuando hablamos de libre mercado, se debe asumir que todos deben y tienen el derecho de participar de él en igualdad de condiciones, premisa que en una sociedad de clases es imposible de cumplir, ya que para participar de este se debe tener recursos, y como todos lo sabemos, en una sociedad estratificada, no todos cuentan con estos. En otras palabras, para participar del mercado y tener la posibilidad de elegir libremente, se debe tener dinero y si no lo tengo o si mis recursos económicos son limitados, mi posibilidad de participación del libre mercado estará limitada a mis recursos.

El libre comercio, no es más que una manifestación de buenas intenciones, esto porque el mercado no es libre, lo que se explica por la existencia de monopolios y oligopolios, expresiones de la concentración de la propiedad de los medios de producción y distribución, este hecho se traduce en una disminución de la oferta, lo que se traduce en el alza sistemática de los precios. Este hecho ocurre específicamente porque el mercado está controlado por un grupo reducido de propietarios de los medios de producción y distribución, y si el mercado está controlado, por ningún lado es libre. Finalmente el control de los precios de los bienes y servicios, se traduce directamente en mayores ganancias para sus propietarios, quienes se transforman en sujetos privilegiados, hecho que se opone directamente a los derechos humanos.

Si nos remitimos a las funciones propuestas por esta ideología para el Estado, nos podemos percatar que a esta estructura permanente sólo se le asigna el trabajo de generación de leyes que protejan la libertad de empresas, la propiedad privada y el libre mercado, al mismo tiempo se le asigna una función represora, tanto así que los sostenedores de este paradigma aseguran que el Estado “debe disponer las funciones y estructuras militares, defensivas, policiales y legales que son necesarias para asegurar los derechos de propiedad privada y garantizar, en caso necesario mediante el uso de la fuerza, el correcto funcionamiento de los mercados”.

Como se puede observar, el neoliberalismo se opone absolutamente a los derechos humanos, ya que asegura que el Estado no debe estar al servicio de la ciudadanía, todo lo contrario, este se pone al servicio de un grupo de privilegiados (empresarios) de sujetos que concentran la propiedad privada de la tierra y las empresas productivas y de servicios. Al mismo tiempo, la ideología de la propiedad privada, pone al Estado como el órgano encargado de crear una fuerza policiaca y militar que tiene la función de asegurar los privilegios adquiridos vía propiedad privada, utilizando el monopolio fuerza en contra de la población que se manifieste en contra.

La lógica que establece al Estado como el defensor de la propiedad privada y el libre mercado, y que pone la defensa de estos privilegios en una fuerza policial, es la misma que nos ha enseñado que los derechos humanos son sinónimo de violencia, acción que busca limitar cualquier tipo de lucha que nos lleve a la consecución de estos derechos, ya que si logramos construir una sociedad basados en ellos, los dueños de los medios de producción perderán sus privilegios.

Es por lo expuesto que, debemos comprender que toda ideología que nos asegure que el bienestar de la humanidad se logra mediante el individualismo, la propiedad privada, el libre mercado y la libre empresa, está en contra de los derechos humanos, ya que esta no propone derechos, todo lo contrario, persigue establecer privilegios para un porcentaje reducido de la población.

Para terminar este artículo, debemos postular que los derechos humanos, como los expone la declaración propuesta por la ONU, si bien presenta contradicciones entre el individualismo y la acción colectiva, a pesar de eso, no deja de ser la manifestación de la forma ideal de cómo se deben construir las relaciones entre las personas y el Estado. La declaración, independientemente de cualquier cuestionamiento, presenta un conjunto de elementos que discriminan la idoneidad de uno u otro modelo político ideológico, hecho que hemos tratado de demostrar en el presente artículo. En consecuencia, si nuestro análisis es correcto, nos encontramos en condiciones de asegurar que los derechos humanos sólo pueden ser respetados y asegurados por un régimen socialista.

Finalmente, el socialismo a pesar de las dificultades que pueda presentar en su proceso de construcción social, política y económica, ofrece un sistema que está centrado en los derechos de las personas, ya que pone al Estado y su economía al servicio de la ciudadanía, asegurando el derecho al trabajo, la salud, la educación, la vivienda y la seguridad social. La protección y garantía del acceso a estos derechos, está dado en primer lugar por un Estado que la manifestación de la organización de la sociedad, y que producto de esto, también es propietario de la tierra y de los medios de producción, situación que asegura el cumplimiento de los derechos humanos.

 

 

 

 

 

Mario Paz Montecinos

Militante de Los Hijos de Mafalda

Sección Estación Central

“El Mayor Compromiso Con Nuestro Pueblo Es La organización.

Súmate Al Trabajo de Los Hijos de Mafalda”

Los Hijos de Mafalda

 

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[1] http://www.ohchr.org/SP/Issues/Pages/WhatareHumanRights.aspx

[2] Harvey D. “breve historia del Neoliberalismo”. Página 7 https://derechoterritorio.files.wordpress.com/…/breve-histo…